Es bueno recordar que las almas solas son fantasmas y que los cuerpos solos son cadáveres. La tarea explícita de celebrar los sacramentos es la más importante porque afecta al destino eterno de una persona. Sin embargo, el cuerpo es sacramento del alma. El único acceso que tenemos a la interioridad de una persona es a través de su expresividad corporal.
— padre Christopher Hartley,
en una una entrevista para el diario El Mundo.