Sociedades Bíblicas Unidas (SBU)
A mediados de la semana pasada viajé a Miami junto a Fausto, a la oficina central de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), una fraternidad dedicada a la tarea de poner la Palabra de Dios a disposición de todas las personas en todos los lugares del mundo. Fuimos allí invitados por Melvin Rivera —secretario de área—, para presentar el esbozo de un proyecto con el siguiente objetivo:
Queremos que las nuevas generaciones interactúen con el mensaje de la Biblia usando los nuevos medios: que lo lean, lo mediten y lo compartan en comunidad. Queremos volver a poner el énfasis en el contenido y no en el envase.
Hay muchas cosas qué compartir de la experiencia, hoy solamente compartiré las que tengo más frescas.
Una excelente atmósfera
Quedé gratamente sorprendido con la atmósfera que allí se respira. Esperaba una organización muy formal y cuadrada, compuesta por personas sin muchas expectativas y con los ojos puestos en la espalda. (Admito que quizás estaba muy prejuiciado, pero esa era mi percepción.) Lo que encontré fue un equipo de gente de distintos trasfondos (culturales, generacionales) y de tradiciones cristianas muy variadas (pentecostales, anglicanos, católicos), pero que disfruta su trabajo y la pasa muy bien cuando se reúne. (Llegamos en buen momento, pues gran parte del staff vive fuera de Miami y había viajado a la oficina en el mismo momento.)
Mucho material desconocido
Por alguna razón que no termino de entender totalmente, lo que más se conoce por estos lados de Sociedad Bíblica son las Biblias de siempre y porciones de las escrituras impresas en colores pálidos. Lamentablemente, la organización es excelente en la producción pero no lo es tanto en la distribución; y si no se distribuyen, por muy bien preparados que estén los materiales, es como si no existieran.
El envase y su contenido
Esta era mi mayor preocupación: que la fraternidad estuviera tan orientada a la distribución del envase (libro, papel) que se olvidara del consumo de su contenido. Este es un tema del que ya antes he escrito —pueden leer el artículo De la Iglesia a la Biblia— y que considero crucial para el futuro del mensaje: los medios van y vienen, mas el mensaje siempre es el mismo. Ya sea en piedras, en papiro, en audio, en video o mezclando varios de los anteriores para servirlos por Internet, el mensaje tiene que estar disponible. Pero aquí también encuentro una barrera para una organización como la SBU, que depende de la motivación de sus donantes (lograda por medio de los números) para cumplir su misión: es más fácil medir los propietarios de la Biblia que sus lectores.
Veo como un gran reto para la fraternidad desarrollar nuevos indicadores para medir sus resultados, algo mucho más orgánico, integral y profundo que el número de Biblias distribuidas. Pero después de todo, esta es sólo mi percepción, la cual no necesariamente está ajustada a la realidad. Sería muy pretencioso intentar evaluar en 5 días el trabajo de una organización que tiene más de 200 años de historia.













Ojalá y esa iniciativa suya se haga realidad, puesto que hace mucha falta.
Alabo al Senor por la oportunidad que has tenido de vivir esta experiencia en SB!
Que gran experiencia, gracias por compartirla hermano.
Que Dios guie tu trabajo
Deseamos tener informacion para enviar un proyecto .
estamos trabajando con 250 niños 70 adultos en una zona muy pobre junto al rio bogota y necesitamos material para continuar con esta labor. actualmente no pertenecemos a un concilio o institucioin del estado. es por eso que deseamos contar con usted
Gracias
Att
Arbey Peñaloza
@Arbey Peñaloza:
Saludos Arbey. Puedes ir directamente a la página de la SBU.
Deja tu comentario!
o a nuestro RSS →
Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
Últimos comentarios
Conversemos!