Dos constantes en los líderes exitosos: ubicación y utilidad
Estudiando la trayectoria de líderes de diferentes áreas (pastores, empresarios, maestros, emprendedores sociales) y observando de cerca aquellos que han sido más exitosos, he encontrado la siguientes dos constantes: (1) todos tienen una firme convicción de su llamado (a sembrar una iglesia, desarrollar una empresa o levantar una organización) y (2) puede explicar con palabra sencillas la forma en que su trabajo beneficia a la sociedad. Por otro lado, aquellos que frecuentemente dudan de si deberían estar haciendo lo que hacen o no entienden la forma en que su trabajo produce algún impacto social, se han quedado rezagados.
A grandes rasgos, la sociedad es un edificio de 3 pisos (las organizaciones sociales, los negocios y la política), desde cada uno de ellos se puede llegar a tener influencia y lograr un impacto positivo hacia el mundo. Aquellos líderes que dudan, regularmente no saben en que piso deberían de estar ubicados, se mudan caprichosamente de uno a otro (de la iglesia a la política o a los negocios, por ejemplo) y no llegan a tener éxito en ninguno; es como si en un momento Martin Luther King creyera que tenía que luchar por el Movimiento por los Derechos Civiles y en otro fundar BET (Black Entertainment Television). Por el contrario, aquellos que tienen una fuerte convicción de su llamado, permanecen estoicos a pesar de las dificultades del momento y tarde o temprano llegan a cosechar mucho fruto y satisfacción.
Ese sentido de ubicación ―«estoy aquí porque debo estar, fui formado para hacer esto»― es lo que le ha permitido a los líderes más exitosos cosechar mucho fruto, pues les da la resistencia necesaria para esperar que su trabajo produzca el resultado esperado, a diferencia de aquellos que siembran hoy aquí y mañana allí para al final de la jornada no cosechar en ninguna parte. Por otro lado, el hecho de saber que su labor es una gran contribución social ―ayudando a mejorar la calidad de vida de la gente, por ejemplo― les hace sentirse útiles y dignos (tanto de el reconocimiento de sus iguales como de recibir una justa remuneración) y esto produce en ellos satisfacción.













Realmente magnifico, mi hermano.
Me esta gustando “el pez” cada vez más, y no las tenia todas conmigo
Fue un placer charlar contigo el otro día.
Un abrazo fraterno
Jaaziel ― El gusto fue mío. Me alegra saber que PezMundial recupere tu confianza.
Un abrazo.
Es bien cierto esta realidad que comentas. En lo personal, llevando adelante diariamente ¡Amén-Amén! he tratado de incursionar en otras areas y, al final término siempre solo con el ministerio y las otras ‘empresas’ quedan en intentos y a veces hasta bien adelantados.
No quiero ser modelo a seguir, sino solo dar a conocer en lo personal que estos 2 factores (existen otros) han sido esencial en mi perseverancia.
Decir que en el area espiritual, sino tienes un llamado expreso de Dios a hacer tal o cual labor en su obra, es muy difícil ser constante y, segundo mientras la gente no te este diciendo a ‘diario’ que lo que haces les es útil, también es muy difícil continuar en esta obra de fe.
David ― Creo que te conozco desde el 1998 y reconozco que desde entonces has sabido mantener tu ubicación. Quizás por eso Amén-Amén todavía está en línea y muchos otros «ministerios» cristianos en Internet no duraron mucho más allá de un verano. También te agradezco por haberme disuadido con sabiduría cuando yo mismo he intentado mudarme. Gusto en verte.
Gracias hnos, estas enseñanza bendicen mi vida y me alientan a seguir adelante estamos en el ministerio hace poco mas de un año y Dios esta bendiciendo grandemente. Y ahora con vuestros consejo se que lo hara mucho mas. No dejen de orar a nuestro favor gracias
Ariel ― Saludos, me alegra que te sea de utilidad. Bienvenido a PezMundial.
Totalmente de acuerdo. Abrazos Rafa.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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