Ideas para comunicar una visión
Hace unos días me reuní con un hermano amigo que me quería comunicar una visión enorme que tiene para la transformación espiritual de nuestro país, la República Dominicana. Mientras le escuchaba hablar de ella ―comunicarla―, rebosante de pasión, sólo atiné a decirle lo siguiente: el mercado de las visiones está sobrevaluado, se saturó, hay más vendedores de visión que compradores de ellas… y creo que fui un poco duro. Son de esas palabras que dejamos salir juntas por la boca y después quisiéramos salir a recoger, pero ya es demasiado tarde. Tuve que esforzarme a fondo para hacerle entender que mi objetivo no era desanimarlo, sino ayudarlo a desarrollar su proyecto de la mejor manera posible. (El problema que vi aquí fue que su visión es tan grande que es difícil de entender, y abruma.)
Recordé una conversación que tuve el año pasado, luego de la Conferencia Generando el Cambio, con otra hermana visionaria que tiene otro proyecto ―en este caso político―, para transformar el pueblo dominicano. Ella fue candidata a la presidencia por un partido cristiano. En la última parte, durante la sección de preguntas, alguien me pidió que compartiera mi opinión sobre la participación de los cristianos en la política. Ahora mismo no tengo tiempo para transcribir mi respuesta completa, pero al final del evento, se me acercó la menciona hermana a decirme que no le parecía adecuada, que Dios le dijo que ganaría las elecciones y por eso yo tenía que apoyarla. Intenté conversar con ella sobre el proyecto y se negó, me dijo que si no le creía, tenía que orar para que Dios me lo revelara a mí como se lo reveló a ella. (El problema que vi aquí fue que al ella espiritualizar su visión, eliminó la capacidad de conversación, y se aisló.)
Quizás esta experiencia del año pasado fue la que me predispuso esta semana al escuchar el proyecto de mi amigo y por eso reaccioné de esa manera. A continuación comparto algunas ideas para comunicar una visión y aumentar las posibilidades de conseguir respaldo. Pero antes de todo, es importante saber para qué comunicamos nuestra visión: para pedir que alguien se apropie de ella (integrándose) o para que la respalde desde fuera. No todo el mundo que te escuche hablar de tu visión de ir a la China irá contigo, muchos te pueden ayudar sin salir de tu país. Para comunicar la visión a estos últimos es que se enfocan las siguientes ideas.
Ten a mano dos explicaciones
No es necesario entregar toda la información o los detalles del proyecto, sino sólo aquella parte que le incumbe a la persona (un resultado deseado y una forma convincente de alcanzarlo, principalmente), si alguien quiere más lo pedirá. Es necesario tener dos formas de presentar el proyecto, una corta (general) y otra larga (particular). Muchas personas que podrían respaldarnos sólo desean la primera. Por otro lado, estas mismas personas, quizás no nos apoyarían si recibieran la explicación larga, pues al ser tan amplia, se ofuscarían y creerían que es sólo humo, dudando de la posibilidad de alcanzar lo que se pretende.
Sé preciso en lo que pides
Muchas visionarios acuden donde una persona a pedir ayuda y en vez de hablar de aquello que les falta pierden el tiempo abundando en lo que les sobra (pasión, principalmente). Algo que funciona es anotar de forma clara lo que queremos de alguien ―consejo, ideas, contactos, tiempo, dinero― antes de salir a pedirlo. Y en el momento de anunciar nuestra petición, es importante ser directos y concisos, estar dando vueltas sólo transmite inseguridad.
Prepárate para recibir un no
Cuando alguien te dice que no, no te está rechazando a ti, sino a tu proyecto, y muchas veces ni siquiera es para siempre, sino en este momento. Los escépticos de hoy pueden ser los creyentes de mañana. (Aquí va un secreto: personas con mucha experiencia comúnmente te dicen que no a la primera sólo para ver como reaccionas, intentan medir como asumes el pequeño fracaso que representa conseguir su apoyo para estimar como lo harías ante algo más grande. Si en vez de airarte, enfurecerte o descalificarles lo tomas con calma, quizás al otro día te llamen para darte el sí.)
¡Presenta el plan!
Las ideas no valen nada, lo que vale es la capacidad para desarrollarlas. Aquellos que pueden ayudarte desean ver un plan, no un sueño. Millones de personas quieren hacer cosas, pero muy pocos han comenzado a hacer algo. Los hombres más brillantes a menudo son los menos adecuados para ejecutar, pues su mente corre mucho más rápido que sus manos o sus pies. Si sólo se tratara de ver una oportunidad, una injusticia o algo qué arreglar, todos seríamos Martin Luther King, pues es más fácil tener un sueño que tener un plan. Desde las escalinatas del Monumento a Lincoln, en un discurso, Luther King gritó que tenía un sueño, desde la prisión de Birmingham, en una carta, escribió que tenía un plan.













ES IMPORTANTE LO QUE DICES EN CUANTO A LA FORMA DE COMUNICAR UNA VISIÓN. VEO QUE ESTO TIENE QUE VER CON ESTRATEGIAS. ES CIERTO QUE “NADA HAY DE NUEVO BAJO EL SOL”. PERO LO QUE DICES ES BUENO PORQUE ME AYUDA A RECORDAR COSAS PASADAS PRA PONERLAS EN PRÁCTICA. QUE DIOS NUESTRO SEÑOR TE SIGA BENDICIENDO EN TU INTERESANTE MINISTERIO.
Balbier — Tal como dices, nada de esto es nuevo, pero si muy útil. Espero que estas ideas de sean de utilidad. Saludos, gracia y paz.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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