Un gran error de muchos programas de asistencia social es pensar que la pobreza es solo la ausencia de recursos, cuando esta es solo la punta del iceberg, muchos pobres reciben recursos constantemente y no dejan de serlo ―son un barril sin fondo―. Suponen que con darles más (dinero, comida, vestimenta) las personas serán menos pobres, cuando lo correcto es lo contrario: si un pobre recibe más recursos sin mejorar sus condiciones limitantes no será más rico, sino más pobre. Si su capacidad de gasto hoy está en 10, si recibe 10 más solo la aumentará a 20. El pobre no es pobre porque le falta, sino, porque no sabe retener lo que recibe o ponerlo a producir para eventualmente tener más.
Fiódor Dostoyevski retrató esto magistralmente en su novela El Jugador. Un señor intenta socorrer a su amigo que es presa de la adicción al juego, pero consciente de que este no mejorará por mucho dinero que le dé ―no está en condiciones ni de retenerlo ni de multiplicarlo― le dice lo siguiente:
¡Tómelos! ―gritó―. Todavía creo que es usted bueno y se lo doy como se lo daría a un verdadero amigo. Si tuviera la certeza de que usted dejaba ahora mismo el juego y Homburg para volver a su patria, estaría dispuesto a darle inmediatamente mil libras para que comenzara una nueva vida, para que se regenerara. Pero si en lugar de mil libras le doy diez luises, es porque no veo en usted propósito de enmienda. ¡Perdería lo uno y lo otro! Tómelo y adiós.
La lección aquí es que para verdaderamente ayudar a alguien a mejorar su condición (solución profunda), el primer paso no es facilitarle más recursos, sino, crear las condiciones para que pueda aprovecharlos, prepararlo para que pueda retener o multiplicar lo que se le está entregando. Para hacerlo, se podrían dar los siguientes tres pasos: primero trabajar con su carácter, quitando los malos hábitos que lo mantienen en la pobreza; luego entregarle las herramientas (habilidades, información, experiencia) necesarias para salir de la improductividad; y como un último paso, suplirle los recursos mínimos que tendrá que poner a producir para eventualmente sostenerse por sus propios medios.
Claro está, tampoco se trata de ser pragmático o insensible en cuanto a la ayuda, existen necesidades apremiantes que deben ser suplidas hoy (alimentación, salud, socorro) pero siempre que se piense en solucionar el problema, y no simplemente atacar los síntomas, hay que hacerlo pensando también en el mañana, cualquier otra solución será tan superficial que solo resolverá el problema, en el mejor de los casos, por unas cuantas horas.