Misionero local
Hace más o menos un año pedí «una licencia» en mi iglesia local, me desligué de todas las responsabilidades que allí tenía, hablé con mi pastor y le dije que necesitaba tomarme un tiempo ir a colaborar con otras iglesias, en especial apoyando algunas obras nuevas. Él fue muy comprensivo y flexible, y desde entonces he estado enseñando en muchas congregaciones, asesorando a otras y emprendiendo diferentes proyectos, justamente lo que pretendo seguir haciendo, ahora más formalmente desde PezMundial.
Por ser la posición en la que estoy un poco extraña en el contexto donde me desenvuelvo ―pues se espera que los misioneros sean extranjeros, como Brian―, tengo que utilizar muchas palabras para que la gente entienda como es que soy un creyente que trabaja en varias iglesias a la vez, muchas de ellas muy distintas en su liturgia o concilio, sin ningún tipo de conflicto. Para hacerme entender les digo lo siguiente: imagina que estoy trabajando como Pablo, con muchas iglesias, pero sin salir de Antioquía.
Aunque esto es muy poco común, creo que en muchas ocasiones el misionero más eficiente es el misionero local, alguien que no se muda a un pueblo lejano sino que utiliza sus dones, habilidades, experiencias, y sobre todo, el conocimiento que tiene de las necesidades y la cultura local, para ayudar a varias congregaciones y ser un puente entre ellas. También admito que en ocasiones hay que ir a Asia Menor (a otros países), ya sea a lugares donde no hay iglesias establecidas, para sembrarlas, o para visitar iglesias ya establecidas, animándoles y exhortándoles; pero pienso que regularmente nuestras congregaciones acaparan tantos recursos, especialmente humanos, que si los compartieran con sus vecinas lograríamos más fruto, a un menor costo y en menos tiempo.













De verdad que es loable la labor que realizas. En estos tiempos donde uno se deja envolver con tantas cosas mundanas, tomar tu tiempo para llevar la palabra, y ayudar a otras congregaciones.
Te felicito.
Saludos Ginnette, gracias por tus palabras. Me alegra verte por aquí. Un abrazo.
Dime moreno! NO sabía esto por dos razones: no me lo has comentado y no había estado de visita en la web por mucho tiempo. Creo que esta bueno lo que haces y que muchas personas deberían hacer lo mismo, de hecho, hoy estaba pensando en que cool fuera cristianos interactuando en diferentes comunidades como si fueran una sola… suena extraño pero si somos un solo cuerpo no debería sonar así…
Bendiciones!
En la iglesia primitiva era muy común los ministerios itinerantes, hasta el punto que en la Didaje, hay toda una serie de normas de como habrian de funcionar y reconocerlos… muy interesante.
Creo que nos quejamos de falta de unidad en la iglesia, Pero ¿Quien esta dispuesto a dejar la comodidad de su banca para ser factor de cohesion?
En lenguaje de Madwell, “conector”.
Sí, creo que pronto tendras que viajar a Asia Menor
Fausto, hemos estado medio desconectados, pero no te preocupes, que mañana nos actualizamos. Este era un deseo mío desde hacía mucho tiempo, y gracias a Dios, ahora fue posible sin muchos traumas.
Jaaeiel, muy interesantes las referencias que mencionas de la Didaje, intentaré buscarlas. En lo personal, considero totalmente inapropiado comparar los grupos de misioneros locales que vienen de diferentes países por una semana en verano, con las misiones del siglo primero, que en muchos casos duraban años o un tiempo suficiente para entender la cultura y los problemas de lugar y poder servir adecuadamente.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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