Crecimiento por multiplicación
He estado pensando en la razón por la cual muchas congregaciones dejan de crecer o crecen muy lentamente a pesar de tener muchos miembros (plantas) ya sembrados y muchas personas por alcanzar (tierra). Leyendo la parábola del sembrador y recordando los semilleros que hacía en mi niñez he encontrado lo siguiente: ellas se preocuparon solo por agregar más plantas al campo (sumar) y se olvidaron de procurar tener frutos que eventualmente maduraran produciendo muchas semillas de las cuales nacerían muchas nuevas plantas (multiplicar).
Existen tres formas de sembrar un terrero y el sembrador las utiliza en diferentes tiempos para conseguir determinado objetivo: semilla, trasplante y estaca. Las tres tienen sus beneficios y creo que Dios las usa todas para hacer crecer su iglesia. A continuación el detalle:
- Semilla: El sembrador toma la semilla, la deposita en el terreno y espera que ocurra un acto milagroso. Eventualmente surgirá una planta, si se cuida adecuadamente esta crecerá y dará algunos frutos (unas más que otras) que contienen muchas otras semillas (multiplicación).
- Trasplante: El sembrador toma unas cuantas plantas (regularmente ya «prendidas») de una plantación ya existente y las coloca en el terreno adecuado. Si las condiciones son favorables, esta continúa su crecimiento normal y eventualmente da frutos que se convierten en semilla y estas a su vez producen más plantas de la misma especie.
- Estaca: esta es la forma menos recomendable de sembrar, pero en ocasiones no queda de otra. El sembrador corta la punta de una rama vigorosa y la coloca en un nuevo terreno. Si esta logra superar el trauma eventualmente desarrollará raíces, seguirá creciendo, producirá fruto y de él saldrán muchas semillas.
Intencionalmente he utilizado en cada ejemplo una frase especial («si se cuida adecuadamente», «si las condiciones son favorables», «si logra superar el trauma») con la que pretendo enseñar lo siguiente: no solo es suficiente con agregar una nueva planta al terreno, a no ser que se cuiden las actuales, se creen las condiciones necesarias para su crecimiento y se ayuden a superar los traumas del nuevo ecosistema, o morirán en corto tiempo o crecerán mal, y no darán el fruto esperado. Si no hay fruto no hay semillas y en vez de crecer exponencialmente (de forma continua como una bola de nieve) se crecerá geométricamente (uno a la vez y lentamente).
Volviendo al semillero que tenía de niño y que mencioné en la introducción, recuerdo que mi padre viajaba mucho y en cada viaje traía frutos de nuevas plantas que encontraba en distintas partes del país. Yo tomaba las semillas de los frutos y las colocaba en un semillero de arena y esperaba con expectativa su nacimiento. Cuando ya habían crecido lo suficiente como para resistir el cambio, él las sacaba de la arena y se las llevaba hacia la plantación, a tierra firme.
Allí continuaba el proceso de cuidado, poda y acondicionamiento para su crecimiento saludable. Eventualmente aquellas plantas daban tantos frutos y producían tantas semillas que podíamos abastecer a otros sembradores. En muchas de nuestras iglesias, el sembrador solo se preocupa por traer más gente (usando semillas, trasplante o estacas) y se olvida de desarrollar los miembros actuales para generar frutos y eventualmente nuevas plantas por sus propios medios.













No sé si has considerado el llamado efecto “acordeón” de crecimiento.
La congregación se infla y se desinfla, para dejar siempre un número más numeroso de personas después de cada período.
Esto se logra cuando se realizan periódicamente eventos de alcance.
Cx!
tremenda pagina soy de puerto rico y creo que esta pagina sera de bendicion para muchas vidas sigan adelante
Saludos Caonex, muy interesante el efecto acordeón, no había escuchado hablar de él. De todos modos, aunque considero importantes las actividades de alcance, creo muy necesario mejorar los proceso de integración y el fortalecimiento de la comunidad.
Luis, gracias por tus palabras. Bienvenido a PezMundial.
GRACIAS POR TUS SABIAS PALABRAS - DESDE BARRANQUILLA - COLOMBIA
Saludos Richard, me alegra que el artículo te sea útil.
Excelente! Rafa, siempre nos guias a reflexionar.
Me sorprendo a veces como se pierde la vision de cuidar la semilla y nos enfocamos en el producto final (sin pensar en trabajarlo para que esté). Esta es la respuesta clave del pobre o nulo crecimiento de muchas congregaciones hoy dia. El reto es el cambio de sus paradigmas.
Bendiciones!
¡Saludos July! Me alegra verte y saber de ti. A veces pienso que ese cambio de paradigmas que mencionas es más difícil hacia dentro que hacia fuera de la iglesia. Nuestro enfoque no es el alcance, sino la resistencia. Un abrazo.
ME PARECE MUY INTERESANTE SU ESCRITO PUES ESTO SE QUE VA SER DE MUCHA BENDICION PARA MUCHAS IGLESIAS.DIOS LO BENDIGA
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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