Amar la iglesia tal y como es
Pensando en las razones por las cuales es tan difícil que los creyentes inviten a sus amigos a las reuniones de la iglesia he encontrado una interesante: cuando termina la reunión son muchas las cosas que tienen que explicarles. En la gran mayoría de nuestras congregaciones suceden cosas raras a las que nosotros como cristianos nos hemos llegado a acostumbrar pero que serían extrañas para ellos y nos daría vergüenza que conocieran. Muchos se mudan a una congregación más novedosa para poder enseñar su iglesia a sus amigos sin temor a ser rechazados, pero por muy novedosa que sea, siempre hay algo que sale. Yo he optado por dejar de maquillar y presentar la mía tal y como es.
Hace mucho decidí dejar de darles a mis amigos las respuestas políticamente correctas que nos embotellamos los creyentes para quedar bien con Dios y con el diablo y empecé a responder con sinceridad a sus preguntas. En días pasados uno de ellos me dijo que no podía entender la razón por la cual yo, siendo muy critico con algunas «prácticas cristianas», sigo siendo parte de aquello. Les respondí que simplemente he llegado a amar la iglesia como Cristo me ha amado a mí: con mis problemas, mis muchos errores históricos y mis contradicciones. (Quizás la iglesia es como es porque mucha gente como yo es parte de ella.)
Para ilustrarle mi posición le he dije que estoy enamorado de la iglesia como se enamora un joven de una señora mayor; a pesar de sus muchas canas y arrugas, más por lo que lleva por dentro (sentimientos, sabiduría y experiencia) que por lo que viste por fuera. En sus 2,000 años de historia son muchos los accesorios que se le ha agregado a la iglesia, pero también es mucha la experiencia que esta tiene acumulada. No tengo que ponerle una mini-falda ni mucho maquillaje, me gustaría quitarle algunos de los cosméticos que le hemos puesto para que se vea más natural, pero amo la iglesia tal y como es, y así me gusta.













INTERESANTE, YO TAMBIEN AMO LA IGLESIA INDEPENDIENTEMENTE DE LO QUE A ELLA LE HAGAN. QUIERO SERVIRLE A DIOS EN LA IGLESIA DONDE ME TIENE POR EL RESTO DE MI VIDA, EN HONOR A LA VERDAD QUIERO DESGASTAR TODAS MIS ENERGIAS EN SERVIR A LA IGLESIA CRISTIANA PROTESTANTE DONDE ASISTO ACTUALMENTE. ASI QUE LA IGLESIA ES DEL SENOR Y NO DE LOS HOMBRES !PIENSENLON BIEN!
!SI SE PUEDE! SERVIR CON PASION SIN MIRAR LOS DEFECTOS DE LOS DEMAS.
Saludos Johnny, bienvenido a PezMundial. Tu pasión me contagia. ¿Hace cuanto tiempo sigues a Cristo? Seguimos conversando.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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