Este es un post rápido para comentar sobre las últimas novedades y el nuevo rumbo que está por tomar este blog. Las últimas dos semanas he estado un poco cargado de trabajo, entre prédicas, un grupo de apoyo donde estoy sustituyendo un pastor amigo que se fue de vacaciones y Duarte101.
El sábado antepasado desempolvé la enseñanza sobre Sansón para compartirla con un grupo de jóvenes y el domingo de esa misma semana concluí la serie sobre Cómo servir cuando la gente está geográficamente distante en la Iglesia Metodista Nacional. El sábado pasado estuve en la Asociación Misionera de Iglesias Pentecostales, con otro grupo de jóvenes, y el domingo compartí dos veces (para dos grupos distintos) la enseñanza sobre el amor en la Comunidad Cristiana Cielo.
Esta semana estoy un poco más desocupado y pienso dedicar un poco de tiempo a cambiarle la cara a este espacio. El próximo día 5 estaré cumpliendo 25 años y este blog cumple 4 en diciembre próximo, quisiera recibir ambos aniversarios con un nuevo diseño, un nuevo formato y quizás hasta un cambio de nombre. Las razones vendrán en su momento.
Seguimos conversando.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.