El proyecto PezMundial es una iniciativa social que busca desencadenar los recursos de la iglesia (la comunidad de los creyentes) para ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente, hoy y mañana. La iglesia es la organización sobre la tierra que más recursos posee (dinero, talento, experiencia e infraestructura), pero a la vez, la que menos eficientemente los utiliza. Por otro lado, ninguna institución de este mundo (ONGs, Gobiernos, Organizaciones Internacionales) puede hacer tanto por la vida de una persona como la iglesia, las demás quizás ayuden por 10, 20 o 30 años, pero la solución que da la iglesia es una solución completa, para hoy y para mañana.
Por medio de material escrito, charlas, conferencias, talleres en comunidades y mucho activismo, tratamos de canalizar dichos recursos ―involucrando cada vez más gente― para alcanzar objetivos tangibles, como enriquecer la vida de las personas en todos los sentidos: más salud, más esperanza, más amigos. Para lograrlo, usamos de forma creativa lo que tenemos a mano.
Este es un esfuerzo descentralizado ―no se requiere inscripción o afiliación de ningún tipo, sino la simple disposición para hacer pequeños esfuerzos independientes que contribuyan a alcanzar un objetivo colectivo más grande, que es la paz. Tratamos de mover los creyentes hacia un nuevo entendimiento de su compromiso con el mensaje de Cristo y una participación activa en su propagación hacia el mundo.
El nombre PezMundial es también un juego de palabras que evoca «Paz Mundial», pero al mismo tiempo nos recuerda que nosotros somos los peces, y que nos estamos moviendo en el mundo. Si logramos movernos lo suficiente podremos alcanzar la paz. ¿Te animas?
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.