Estoy preparando unas enseñanzas para una congregación que se reúne en una zona poco residencial de Santo Domingo. Ellos no tienen una comunidad cercana a la cual servir, los edificios que tienen al lado son oficinas gubernamentales —queda justo al frente del Palacio Nacional— y locales comerciales. Adicional a esto, sus miembros viven extremadamente lejos los unos de los otros, razón por la cual solo pueden estar juntos los domingos en la mañana, precisamente el día en que la zona está más vacía, ya que no se trabaja. Mi intención es motivarlos a cumplir la labor social de la iglesia, pero quiero enfocarlo de modo tal que puedan hacerlo sin tener necesariamente que estar juntos en el mismo lugar a la misma hora.
Compartiré con ellos dos enseñanzas, una el próximo domingo, hablándoles de algunas herramientas para mejorar la calidad de vida de la gente, hoy y mañana; y otra el próximo, ya un poco más práctica, no enfocando solo el qué, sino también el cómo. Trataré de transcribir parte de lo compartido.