Muchas cosas que contar y poco tiempo
Hay muchas cosas que contar y poco tiempo, por lo que haré un post rápido:
- La semana pasada estuvo visitando mi país, República Dominicana, mi hermano y amigo Melvin Rivera. Estuve tomando café junto a él y a Fausto. Corrección: ellos dos no tomaron café, sino limonada. Fue en una librería y hablamos muchos de los temas que ya hemos compartido por aquí.
- Estoy medio atareado en este semana, preparando enseñanzas para los próximos tres domingos, dos cultos memoriales —perdí dos familiares cercanos recientemente— y una reunión de un club interesantísimo llamado 30 y pico. 5 enseñanzas en total. No se alarmen, sigo repitiendo el mensaje: lo que haré será predicar de nuevo sobre La dinámica de la vida y Cristo y Platón, preparar una enseñanza de consuelo para la familia y predicarla dos veces (una en cada memorial) y arreglar una nueva serie de dos enseñanzas para una congregación donde ya prediqué todo lo preparado. ¿Muy complicado? Solo un poco…
- Duarte101 va de viento en popa, poco a poco le voy tomando el gusto y el espacio va cobrando vida. La semana entrante republicaré allí la Trilogía de la bicicleta con sus partes introductorias y nuevas correcciones. Le he tomando mucho cariño a ese cuento y estoy por motivarme a hacer un pequeño proyecto de e-book.
Seguimos conversando.
Tags:













Siento lo de tus familiares, yo paso algo similar, aunque no es directamente mi familia.
hey, muchas ocupaciones, pero se te olvido una que debes ir preparando, Ponme en tu agenda.
Deja tu comentario!
o a nuestro RSS →
Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
Últimos comentarios
Conversemos!