Espero que por este experimento no sea yo acusado de capitalista, pero desde hace una semana estoy haciendo pruebas con publicidad contextual. Ya por el 2004 hice otros experimentos y al final decidí que la remuneración recibida era muy poca con relación a los recursos invertidos (en tiempo y dinero), preferí dejar el espacio limpio y seguir pagando de mi bolsillo, como hasta ahora lo he hecho.
Pero lo que más me motiva a probar de nuevo no es producir con qué pagar el mantenimiento del espacio, pues gracias a Dios, con los ingresos que me genera mi empleo actual puedo pagar esto y todo lo relativo a mi ministerio para no ser una carga para ninguna congregación. Con relación a esto, puedo a la fecha ufanarme como lo hacía Pablo diciendo que para sostenerme, hasta ahora, estas manos me han servido. Lo que me motiva es algo mucho más interesante: experimentar, de primera mano, si es posible que un escritor amateur pueda ganar con un blog lo suficiente como para vivir del lápiz. Ya probé, por medio de un e-book, que era posible la auto publicación, ahora, por medio de la publicidad, intentaré probar si es posible el autoempleo.
Las reglas que estoy siguiendo en el experimento y la idea misma de volver a intentar, las tomé de Microsiervos, uno de los blogs más leídos en español. A grandes rasgos son las siguientes:
Sobra decir, que como siempre, estoy abierto a sugerencias, ideas y recomendaciones de los lectores. Al final del experimento, ofrezco publicar los resultados del mismo y la decisión final de dejar la publicidad o volver al estado original.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.