He aquí una razón de peso —literalmente— por lo que es difícil para muchas personas hablar sobre dinero: son esclavas de él. Es totalmente inapropiado, y hasta peligroso, hablar sobre nuestro amo o señor. He leído decenas de libros sobre finanzas personales, negocios e iniciativa emprendedora. A la conclusión que he llegado sobre los principios e ideas que presentan es que para la mayoría de las personas son casi imposibles de experimentar, pues antes de aprender a administrar el dinero es necesario liberarse de su dominio. La administración es posterior a la liberación.
En el ambiente cristiano la riqueza, el dinero, los negocios y las inversiones son temas casi prohibidos, y lo peor del caso es que quienes se animan a hablar del asunto siguen una de dos tendencias lamentables: criticar a los ricos u ofrecer salidas mágicas para las crisis financieras: envía tu donativo a nuestro ministerio y recibirás un milagro económico. Eso es lo que ocurre cuando un tema tan importante se convierte en tabú, llegan los oportunistas que aprovechan el desconocimiento que produce el silencio y se aprovechan para manipular.
Si en iglesia no hablamos sobre el dinero, y no me estoy refiriendo precisamente a pedir el diezmo, sino a educar financieramente a nuestra gente, aparecerán los oportunistas que si lo harán; si el tema no se toca desde los púlpitos, en las reuniones cotidianas de la iglesia, se tocará en los programas de televisión, en medio de sus tele-maratones.
Pensando en que cuando no se es esclavo del dinero es más fácil administrarlo, aproveché que estuve de vacaciones la semana pasada para trabajar en un proyecto educativo sobre el tema. Sería un blog paralelo a este donde se tratarían temas exclusivamente sobre la gestión del tiempo, finanzas personales y manejo de proyectos, temas que de algún modo ya he venido tratando parcialmente en este espacio. Aunque el proyecto ya está listo, quisiera recibir la retroalimentación de mis lectores actuales: ¿Qué les parece? A quienes deseen darle un ojo antes del posible lanzamiento, puedo enviarles la dirección.