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A la luz de los años

21 May 2007 : 6:47 pm Rafael Pérez 687 Lecturas

TiempoHoy, temprano en la mañana, me levanté para ir a llevar un amigo al aeropuerto. Es un señor ya entrado en años al que me atrevo a llamar «sabio» y no vacilaría ante la oportunidad de sentarme a sus pies. Es una de esas personas que ya hicieron en la vida todo lo que normalmente se espera: una hermosa familia ya avanzada, una carrera exitosa como profesional (de los nacionales, uno de los más respetados en su área, sino el más), muchos libros publicados y mucho servicio social. Está en un tiempo —pienso— donde pocas cosas sorprenden e importa más aquello que se deja que aquello que no se ha tenido: su meta ya no es alcanzar o conocer, sino preservar y transmitir. Justamente iba rumbo a New York a compartir un diplomado.

Hay una diferencia interesante entre un hombre sabio y uno inteligente: cuando el inteligente habla, se nos abren los ojos, cuando habla el sabio, medio se cierran los ojos, se abren los oídos mientras se asiente con la cabeza y se cierra la boca. La sabiduría tiene pocas palabras y se transmite lentamente; no deslumbra, sino que ilumina.

Teniendo él casi tres veces mi edad, y quizás diez veces mi experiencia, cualquiera pensaría que tenemos muy poco de qué hablar, y quizás así sea. Lo que sí sé es que en la cabeza de ese señor hay algo que no se aprende ni en los libros ni en la universidad, y es la sabiduría. Con la paciencia que da el tiempo, me habló de muchos de los problemas de la iglesia contemporánea, pero no solo a la luz de la Biblia, sino también a la luz de los años. Comprobándose así aquello que dijo el predicador: «Generación va, generación viene, mas la tierra siempre es la misma». Quizás sea esa la diferencia más grande entre él y yo al hablar de cualquier tema: mis ojos están en el presente y los suyos en el pasado, aquello que yo veo hoy como una novedad, y me asombro, para él es solo una repetición de lo que ya vio hace mucho tiempo, y ni siquiera se inmuta.

Casualmente, este amigo que llevé hoy al aeropuerto fue quien acompañó en sus últimos momentos a aquel otro, al que le dediqué mi último ensayo: «De la religión a la espiritualidad; y viceversa».

Conversar con personas de otras generaciones es algo que disfruto enormemente, me ayuda para esto tener muchos amigos que me doblan en años. Pienso que es una necesidad muy urgente en la iglesia contemporánea esta conversación entre generaciones, pues, lamentablemente, no es tan común como pudiera ser. Para que suceda, se necesitan dos cosas: las generaciones anteriores necesitan tener disposición para transmitirnos a nosotros aquellas cosas que vieron, vivieron y aprendieron en el camino, y nosotros, las nuevas generaciones, necesitamos humildad para sentarnos a los pies de ellos. Sobre todo, se necesita mucho carácter cristiano para romper con aquellos prejuicios malditos que acarreamos de generación en generación: los jóvenes no sirven y los viejos nada valen.

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11 Comentarios »

  • Jonathan dijo:

    Estoy plenamente de acuerdo contigo, si nos colocaramos a los pies de muchos hombres que con su vida transmiten sabiduria mas que con sus palabras, ya que el sabio habla poco. Es la diferencia con muchos hombres hoy que hablan tres horas repitiendo lo mismo. El sabio teme a Jehova y habla poco.

  • Rafael Pérez dijo:

    Saludos Jonathan, me da gusto verte por aquí. No sabía de ti desde el artículo aquel sobre el libro de Donald Miller.

  • Jose A.R. Dunker dijo:

    Rafael, gracias por los comentarios. Abri una vez mas tu sitio y que de impresionado por tu trabajo. Cuando te envidio. Tendras que ensenarme como se hace.
    El diplomado comenzo anoche revisando la familia de origen de los participantes, y Dios se glorifico. Nuestra persona es el resultado de muchas cosas que pasan mientras somos ninos. Descubrirlas puede ser una importante experiencia de crecimiento. Es una oportunidad para tomar las riendas de nuestra vida, y no simplemente dejarnos dejar por el piloto automatico de nuestra programacion mental inconsciente.
    En este diplomado tambien se plantea una propuesta de contrato para el matrimonio a partir de Genesis 2.24, un entrenamiento para criar hijos sanos, un estudio sobre cuestiones de genero, matrimonio y familia, y un curso de consejeria.
    Gracias una vez mas por tus comentarios…

  • Jaaziel dijo:

    “cuando el inteligente habla, se nos abren los ojos, cuando habla el sabio, medio se cierran los ojos, se abren los oídos mientras se asiente con la cabeza y se cierra la boca. La sabiduría tiene pocas palabras y se transmite lentamente; no deslumbra, sino que ilumina.”
    Me gusto mucho eso, te lo tomare prestado algún día ;) .
    Así debían enseñar los apostoles.
    Es curioso ahora la cantidad de “apóstoles” que hay, y que poca enseñanza “apostólica”, “discipulado”.
    Hemos copiado los métodos de enseñanza del mundo, y no es esa la forma, sino la de vidas que respaldan y confrontan lo enseñado, discipulado

  • MARCO ALVA dijo:

    Rafael,muchas gracias por los temas.
    Hoy en la mañana conversaba con mi hijo de 14 años,dàndole algunos consejos.Me dì cuenta que no me escuchaba.Com tù dices “sus ojos estan en el ptresente”,creo que tambien sus inquietudes,sus relaciones,quizà sus proyectos.hasta se atreve a decir:”viejo tù no sabes nada”.Lamentablemente la brecha generacional se està ampliando mas en este tiempo. Lo mismo pasa en la iglesia.Los programas, las actividades, los rituales estàn mirando màs con o actual y el futuro y no se quiere daruna mirada al pasado para aprender,menos consultar a los ancianos. A ellos se les a creado un programa “circulo de oro” en el cual los tienen una vez a la semana viviendo de sus recuerdos.
    Gracias por esta reflexiòn. Creo que intentarè buscar al anciano, al sabio para pedir consejos,sè que los tienen,no solo por la experiencia,sino por el temor a Dios.
    Mis oraciones por tu ministerio.
    Dios te bendiga.

  • Dilmarina dijo:

    el que nunca se ha sentado a conversar con una persona mayor y cristiana se pierde una experiencia de sabiduria, yo te entiendo completamente junior y insto a los que no lo han hecho que lo hagan.
    Bendiciones Junior p.!

  • Rafael Pérez dijo:

    Saludos hermano Dunker, me alegra verle por aquí. Sumamente interesante el tema sobre familia de origen. Ojala y se anime a emprender un blog.

  • Rafael Pérez dijo:

    Jaaziel, casualmente conversaba sobre ese tema con Lenin hace un rato. Es lamentable que el discipulado cristiano se haya convertido en una simple transmisión de información, que ya no seamos maestros, sino comunicadores.

  • Rafael Pérez dijo:

    Marco, bienvenido al blog. Lo que citas es un caso muy frecuente, pues aunque tengas la disposición de conversar con las nuevas generaciones se necesita que la otra parte tenga la humildad de recibir tu consejo. Limar estas asperezas es difícil, pero no imposible.

  • Melvin Rivera dijo:

    Rafa

    Lo que dices, con un buen estilo, sencillez y profundidad (como siempre) es una realidad.

    Ojala y todos podamos identificar personas que nos inspiren, nos reten a pensar diferente y nos ayuden a profundizar en la realidad de la vida y el evangelio.

    En mi vida tuve dos personas clave que cuando hablaban, mis oídos se abrían y mi intelecto resplandecía. Uno de ellos fue un primo ciego que perdió la vista a los 18 años. El reconocía la belleza de la mujer no por el físico, sino por el tono de la voz y lo que decía..¡Que mucho aprendí del cieguito! Las palabras del principito “Lo esencial es invisible para los ojos” ya eran realidad en mi vida porque el cieguito me lo había enseñado mucho tiempo antes de leer el libro.

    La otra persona fue mi abuela que nunca fue a la escuela pero que destilaba sabiduría en sus palabras, y sus acciones siempre iban amarradas a sus principios.

    Ahora que estoy “más grande”, como dicen los mexicanos, tengo personas mayores que yo a las que me siento a escuchar. Pero también he aprendido muchísimo de personas más jóvenes, como tu y muchos otros que me inspiran con sus escritos en sus Blogs.

    En mi nuevo trabajo le he pedido a tres personas a las que considero sabias (algo más que inteligentes) que sean mis consejeros, tutores y hasta mis pastores. Creo que la vida es un aprendizaje y el que deja de aprender se muere aunque viva.

    Melvin Rivera Velázquez

  • Rafael Pérez dijo:

    Saludos Melvin, gracias por tus palabras. Ya había leído tu experiencia con tu abuela, pero no conocía la del primo ciego. Ambas, historias muy estimulantes, pues nos enseñan que Dios se vale de todo tipo de instrumentos para formar en nosotros su carácter.

    Por otro lado, también me gustaría saber donde está tu Josué. Sería lamentable que lo que has conocido y vivido no se transmitiera a la próxima generación.

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