Limpiando el librero
Un consejo corto para quienes aunque desean leer terminan «no» haciéndolo. Echen a la basura, guarden en una caja o regalen todos los libros pendiente que tienen hace meses a la vista acumulando polvo. He notado que es esta una de las razones principales por las que he perdido el ritmo de la lectura: paso tanto tiempo pensando y angustiándome por los libros no leídos (porque no son buenos, no valen la pena o cambié de interés) que lo que debería ser un circulo virtuoso de lectura y placer se convierte en uno vicioso de lamento y angustia.
He descubierto que para progresar en la lectura es necesario mantener el ritmo, pero de vez en cuando algún libro que se nos hace imposible de digerir nos estorba y lo mejor que se puede hacer en ese momento es dejarlo de lado y tomar otro. Aunque pretendo terminar el 2007 con más películas vistas que libros leídos, ayer me di cuenta que en lo que va de año ningún libro de los pendientes me motivan. Metí en una caja todos los pendientes y pasé por la librería y compré otro. Si después de limpiar el librero y adquirir nuevos libros tampoco funciona, dejen de insistir (y gastar dinero) y comiencen a ver películas o series de televisión. Los dos son acercamientos a la cultura igualmente válidos.













hola rafa
espero que puedas regalar esos libros viejos y tengas nuevos conocimientos, asi que me uno como el primero en recibir los que regalaras….jejejej
pero nada, asi estoy yo tratando de leer uno que tengo mucho que lo compre y no he comenzado aun de max lucado, pues nada bendiciones del cielo y hablamos.
Jeje. Legend (#1), los «regalables» ya fueron regalados el año pasado. Tengo algunos a los cuales estoy atado y otros a los que le tengo cariño. Pero te aseguro que si pasas por aquí, algo te encuentro.
Man… en mi experiencia prefiero dejarlos ahi y luego, quizas cuando tenga un interes actual en el tema del libro le entro. Me ha pasado con muchos libros que inicio leyendo y que dejo después del capitulo 4 por otro libro, pero que algunos meses después decido leer y bing bang!!! me resultan excelentes. Creo que lo que hay que hacer es guardarlos y luego revisar en el futuro si puedes leerlo. Tengo el problema que me llegan libros constantemente (deje de comprar libros hasta que leyera los que ya estan en lista) y suelo cambiar un libro si me interesa mas que el que leo (algo que quizás es malo) pero al cabo de un tiempo vuelvo y lo retomo, a veces muchos meses. Pero siempre es bueno mantenerlos hasta que lo leas. Ahora si no te gustan para nada y vez que no vas a leerlo: REGALALOS!! seran de buen uso para otra persona…
Yo tengo aquí par de libros de Erich Fromm que una amiga me prestó y es tan difícil entrarle que los he dejado empolvar en mi estante.
Ya decidí devolvérselos, hasta ver si la lectura Bonhoeffer me ablanda las ganas.
Fausto (#3), excelente aportación. Lo ideal sería no sentirse atado al libro y tomar otro antes de que sea demasiado tarde. Por otro lado, ya me he acostumbrado a sentirme conforme con aquello que pueda tomar de cada material y disfrutarlo sin estar comprometido a consumirlo todo.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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