La ruta del proyecto — PezMundial
PezMundial

La ruta del proyecto

Rafael Pérez Iglecrecimiento, Iniciativa Social, Liderazgo, Selecciones 949 Lecturas

RutaA continuación comparto un borrador que estoy desarrollando sobre una ruta (en 9 pasos) para desarrollar proyectos. Lo que estoy persiguiendo es facilitar el camino para los emprendedores cristianos creando las herramientas que les permitan ser más eficientes en su labor. Pueden ver también el método de las combinaciones, otra herramienta en la que estoy trabajando y podría servir para comprobar la viabilidad de los proyectos antes de emprenderlos.

A continuación los 9 pasos de la ruta:

  1. Determinar el fruto deseado: objetivo. En muchas ocasiones se emprenden proyectos sin saber primero lo que «realmente» se persigue con los mismos. De nada sirve tener un buen plan, o hacer un mapa, si se desconoce el destino. Por otro lado, tener muy claro (preferiblemente por escrito) el objetivo perseguido evita las distracciones del camino y nos permite denigrar opciones que aunque parezcan buenas no aportan nada a nuestro viaje.
  2. Identificar el terreno: beneficiario. Hay diferentes tipos de terrenos y no en todos se siembran las mismas semillas. Conocer las características del lugar donde nos proponemos sembrar nos ahorra tiempo y nos evita desperdiciar recursos.
  3. Buscar la mejor semilla: idea. Ya que se conoce el fruto deseado el siguiente paso es conseguir la semilla más adecuada para obtenerlo. Esto parecerá muy simple, pero es común encontrar emprendedores que primero se enamoran de una idea y luego intentan buscar una excusa para desarrollarla (terreno y objetivo). De un mismo fruto, existen diferentes tipos de semillas y cada una funciona mejor en determinado terreno.
  4. Limpiar la semilla: estabilizar la idea. Ya antes me he referido a este punto como «quitarle lo que le sobra y ponerle lo que le falta». Pero para mantener la metáfora de la siembra, diré que se trata preparar la semilla antes de colocarla en la tierra.
  5. Probar la semilla sobre el terreno: piloto prototipo. Podemos suponer que tal semilla funcionará en determinado lugar, pero no podremos asegurarlo hasta que no la sembremos. Hay cierta clase de frutos que son difíciles de explicar con palabras y a menos que la gente no pueda verlos, palparlos o probarlos no comprenderá lo que nos proponemos cosechar.
  6. Cosechar el fruto inicial. La mejor forma de presentar un proyecto no es sobre el papel, sino sobre el terreno, aunque sean con unos pocos frutos. Con el fin de canalizar determínanos recursos (humanos y económicos) hay que tocar muchas puertas, y siempre es bueno hacerlo mostrando que esta semilla que pretendemos sembrar ya ha sido probada. El fruto inicial ayuda a generar confianza.
  7. Gestionar los recursos necesarios. Con el fruto inicial que cosechamos en mano, comenzamos a tocar puertas, a involucrar gente y a promover el proyecto.
  8. Sembrar a gran escala.
  9. Cosechar mucho fruto.

Etiquetas:

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



Selecciones

Tres peligros en la lectura

Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto

Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Que se conviertan a Cristo

Que se conviertan a Cristo

El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.

El centro de la adoración

El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano

Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.