Evangelio: entre el amor y la razón — PezMundial
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Evangelio: entre el amor y la razón

Rafael Pérez Cristianismo, Discipulado, Evangelismo, Personales, Reflexiones 1,378 Lecturas

CerebroAyer, mientras compartía la enseñanza «La dinámica de la vida» con los hermanos de la Iglesia Misión Bíblica, les decía que la única forma de encontrar paz en medio de la incertidumbre de un mundo cambiante era confiar en el amor del padre, quien desea lo mejor para nosotros sus hijos; que por más que intentemos cuidarnos a nosotros mismos la opción más «razonable» no era tomar mejores precauciones, sino abandonarnos en sus grandes manos. Entonces recordé la forma en que hace unos años yo acostumbraba a predicar.

La palabra «razonable» me trae muchos recuerdos, pues comencé predicar utilizando la razón y lanzando piedras a la cabeza de la gente para desmontarlos de sus argumentos. Para mí, el escenario perfecto para compartir mi fe era la galería de mi casa, con dos sillas (una para mí y otra para el mormón o el testigo de Jehová de turno); en la mesa del centro, una Thompson, libros de apologética y muchos recortes de revistas. La mañana del sábado era el día en que yo cumplía mi ministerio contendiendo ardientemente por la fe.

Evaluándolo en retrospectiva, fue tiempo perdido. Es casi imposible que utilizando razonamientos lógicos (sin importar la validez de los mismos) podamos presentarle a Cristo a otra persona, por las siguientes cinco razones:

  1. El evangelio no es lógico. Tan simple como eso. Es imposible que alguien pueda razonar el amor de Dios o llegar a comprender lógicamente las motivaciones del mismo.
  2. Cuando dos ideas opuestas y radicalizadas se encuentran la tendencia no es abrirse al dialogo, sino cerrarse, para no ser convencido. Si lo dudan, presencien la discusión entre dos personas de diferentes creencias sin tomar parte. Cada uno se esfuerza en atacar y defender; vencer al contrario y evitar ser arrastrado.
  3. La intelectualidad es una barrera demasiado grande. Si el amor no llega primero, es casi imposible que alguien reconozca a Cristo delante de nosotros, pues aunque se sienta atraído, hacerlo, significaría humillarse ante su oponente.
  4. Dejar sus planes y seguir a Cristo es una decisión que crea incertidumbre. Todas las personas descansan en unas estructuras de creencia, valores y suposiciones que han creado a través de los años, solo el amor de Dios, que cubre las personas y les da confianza, puede ayudarlos a tomar esa decisión.
  5. A diferencia de un electrodoméstico o un carro, que se puede adquirir conociendo sus características (voltaje, consumo, funcionalidades; velocidad, seguridad, capacidad), el cristianismo es un viaje donde no siempre sabemos cual es el próximo paso. El cristiano no recibe un mapa con toda la información sobre los próximos destinos, sino que tiene que depender de Dios todos los días para llegar a puerto seguro. Nadie, en su sano juicio, se involucra en un viaje como ese. Aquí lo único que tenemos es confianza, la cual no depende de conocer las curvas del camino, sino en creer en la capacidad y las buenas intenciones de quien nos llamó a caminar junto a Él.

El terreno ideal para compartir nuestra fe no es el razonamiento o enfrentamiento directo entre contrarios, sino amar primero y discipular (enseñar) después. La gente no vendrá a Cristo por mucha información que le demos, vendrá porque será atraída por su amor. Quizás sea esta la diferencia más grande entre Cristo y nosotros y el factor que lo hizo tan atrayente: Cristo amaba primero —sin importar la situación de la persona— e instruía después. Dejemos de apuntar a la cabeza y apuntemos a los corazones.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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