Tal como ofrecí, paso a publicar hoy la primera edición del ensayo «De la religión a la espiritualidad; y viceversa» en formato e-book. Ya antes había publicado dos borradores del mismo con la finalidad de hacer de este un trabajo comunitario. Casi 100 descargas de los borradores se realizaron en los últimos días y una decena de amigos me envió sus sugerencias, aportaciones y colaboraciones para refinar y enriquecer el mismo. Mi gratitud hacia ellos.
Tengo algo de experiencia con esto de las ediciones electrónicas, pues Cristianismo Simple, el resumen de los artículos del 2005, lo publiqué de esta manera. Uno de los principales escollos de este medio es que al ser poco costoso uno puede darse el lujo de extenderse, pero si el material es muy extenso, se dificulta la lectura en pantalla y se hace necesaria la impresión. Ya que imprimir en la casa una gran cantidad de hojas es mucho más costoso que comprar un libro, el medio pierde sus beneficios. Para resolver este dilema he hecho todo lo posible por limitarme a solo 60 páginas (unas 30 hojas 8 ½ x 11) que el lector podrá consumir en una pantalla o si lo desea imprimir con facilidad.
Doy por terminado el trabajo en el contenido de este ensayo, pero ahora está pendiente una tarea tanto o más importante que escribirlo: distribuirlo. Para ello, quiero invitar a los lectores de este espacio que dispongan de un blog o página en Internet a que aporten su granito de arena recomendando este e-book a sus lectores. Otra opción sería enviar un e-mail a sus conocidos.
Al igual que casi todos los contenidos que publico en este espacio, este ensayo es abierto, lo que significa que pueden copiarlo y redistribuirlo libremente siempre y cuando citen la fuente y lo hagan sin fines comerciales. La cultura cristiana debe correr libremente.
Update: !Ya pasamos de las 1,000 descargas!
Update 2: !Ya pasamos de las 2,000 descargas!
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.