Ya empezaron a circular los memes (ideas que se lanzan en un blog y se van propagando por toda la red) por los blogs cristianos. Este me lo pasaron dos amigos (Lizzie Sotola y Melvin Rivera) y tengo que decir cinco cosas que ustedes no saben de mí. Cuando leí de qué se trataba me preocupé, pues me di cuenta que gran parte de lo que uno debería contar en estos casos ya lo he venido compartiendo en mis memorias de Azua (enamoramientos de monjas y apuestas a la ruleta incluidos). Pero rascándome un poco la cabeza encontré algunos inéditos:
Después llegó a la congregación otra jovencita que cantaba las canciones de Paola Marino —la hija de Stanislao—. Ella no solo cantaba, sino que al mismo tiempo hacía una especie de teatro negro con las manos, para dramatizar las melodías. Terminé siendo desplazado, la estrella revelación de la iglesia comenzaba a apagarse. Adicional a esto, comenzaba a crecer, y aunque a los niños se les celebra cualquier expresión artística sin importar su calidad, mi voz y mi cuerpo ya no eran de niño.
Le paso el memecito este a Orlando, a Lenin y a Erika.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.