Llegaron los memes — PezMundial
PezMundial

Llegaron los memes

Rafael Pérez Personales, Weblog 1,635 Lecturas

MeYa empezaron a circular los memes (ideas que se lanzan en un blog y se van propagando por toda la red) por los blogs cristianos. Este me lo pasaron dos amigos (Lizzie Sotola y Melvin Rivera) y tengo que decir cinco cosas que ustedes no saben de mí. Cuando leí de qué se trataba me preocupé, pues me di cuenta que gran parte de lo que uno debería contar en estos casos ya lo he venido compartiendo en mis memorias de Azua (enamoramientos de monjas y apuestas a la ruleta incluidos). Pero rascándome un poco la cabeza encontré algunos inéditos:

  1. Me inscribí en clases para aprender a bailar merengue. La verdad es que nací con dos pies izquierdos, la única vez que bailé lo hice para comer bizcocho (¡el que no baila no come bizcocho!). Por este lado del mudo bailar es una actividad pecaminosa, tiene el mismo grado de pecaminosidad que fumar tabaco o beber cerveza Presidente y dos grados menos que jugar a la quiniela palé. No pasé de la vuelta #3, pero un día de estos lo intento de nuevo. Espero no tener que dar muchas explicaciones al respecto.
  2. He tenido unos 8 empleos, entre formales e informales. Por citar algunos: aprendiz de pintor automotriz, operador de una maquina para rellenar casetes de 60 y 90 minutos, gondolero y empacador en una ferretería, soporte técnico, diseñador, programador. Llegué a trabajar en tecnología por una carambola. Yo estaba sentado en mi casa rascándome la barriga y un amigo informático me llamó porque tenía un trabajo pendiente y poco tiempo. El asunto era instalar una red en una zona franca y le dije que sí. Llegó a mi casa esa misma noche con un trozo de cable UTP (cable de redes) y en una hora me enseñó los principios básicos de topologías de red y cableado estructurado. Me aparecí al día siguiente como experto en el negocio y aquí me tienen. Actualmente me desempeño como Administrador de Bases de Datos (DBA).
  3. Nunca leí un libro de los que asignaban de tarea en la escuela —copiaba los resúmenes de los compañeros o hacía el mío usando las primeras y las últimas páginas—. Las letras y yo siempre estuvimos divorciados. En la primaria pasaba la materia con menos de 70, lo sé porque es imposible que en todos los exámenes sacara exactamente la misma nota: 70, ni más ni menos (el empujón del profesor). Y en la secundaria me quedé en la cancha jugando voleibol todas las veces que pude. Le tomé el gusto a los libros después de grande.
  4. Mi primer intento ministerial fue con el canto. Era la sensación de la iglesia, tuve buena pegada con las damas. Este era mi repertorio: Borracho y cantinero, una mexicanada; La doble porción, de Raphy Colón; dos o tres de Stanislao Marino y El rey de Jericó, un corito infantil. Braulio era mi ídolo, pero estaba prohibido «cantar canciones del mundo».

    Después llegó a la congregación otra jovencita que cantaba las canciones de Paola Marino —la hija de Stanislao—. Ella no solo cantaba, sino que al mismo tiempo hacía una especie de teatro negro con las manos, para dramatizar las melodías. Terminé siendo desplazado, la estrella revelación de la iglesia comenzaba a apagarse. Adicional a esto, comenzaba a crecer, y aunque a los niños se les celebra cualquier expresión artística sin importar su calidad, mi voz y mi cuerpo ya no eran de niño.

  5. Durante años anduve con la cabeza metida entre los pies, con un complejo de inferioridad que me consumía. No me agradaba mi personalidad, mi cuerpo ni nada de lo que tuviera que ver conmigo. Hoy miro las personas a la cara y soy feliz. Le doy la gloria a Dios por eso.

Le paso el memecito este a Orlando, a Lenin y a Erika.

Etiquetas:

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



Selecciones

Tres peligros en la lectura

Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto

Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Que se conviertan a Cristo

Que se conviertan a Cristo

El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.

El centro de la adoración

El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano

Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.