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El sonido de mi fe

La idea para este artículo me llegó por medio de un comentario del lector Pedro en el artículo De la religión al televisor. ¡Gracias por la aportación!

MúsicaUn cliché protestante es que el cristianismo no es una religión, sino, una relación. Como el término ha alcanzado una connotación despectiva, queremos alejarnos de él cuanto sea posible. Si no tuviéramos un manojo de versículos en el Nuevo Testamento, mencionando el término, y un Antiguo Testamento repleto de ceremonias y rituales, hace años que lo hubiéramos desterrado.

Me di cuenta de esta dualidad en nuestro pensamiento por medio de un comentario en el artículo De la religión al televisor. Un lector respondió «Los marxistas están de acuerdo contigo, la religión y la televisión son el opio de los pueblos», y me dio grima. La verdad es que por un lado no me considero un religioso de capa y espada, pero tampoco quiero hacer causa común con Marx. Pero si no soy religioso, ¿Por qué me pongo el sombrero?

Ya que religión es un término elástico, que se estira y estira para definir por medio de él muchas cosas diferentes, me veo en la obligación de delimitar su uso en este artículo. En este momento me estoy refiriendo a religión como el conjunto de rituales o acciones por medio de los cuales el hombre intenta acercarse a Dios. Por otro lado, últimamente vengo llamando religión organizada al sistema compuesto por las normas complejas, las estructuras de poder y los lugares santos. Comprendo que son estas definiciones muy limitadas, tómenlas solo como una simple convención.

La religión como tal, en su aspecto ceremonial, tiene una cadencia, una periodicidad, una frecuencia establecida en cuando lo que observa (rituales, ceremonias, sacramentos, dogmas) que me parece muy conveniente e interesante. El problema no está en la recurrencia, sino en las acciones observadas. El versículo que mencioné, y que quizás ha salvado el término del destierro, es Santiago 1:27:

La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo.

Lo que me interesa señalar aquí es que religión no es un término obsceno o despectivo para Dios, sino agradable. La diferencia radica en lo que Santiago entendía por medio de él —acciones observadas— (misericordia, acción social, apartarse del mal) y lo que entendemos nosotros (programas, rituales sin sentido, días de reunión). Me parece sumamente revelador y significativo practicar la misericordia y las buenas acciones religiosamente.

Nuestro gastado cliché (el cristianismo no es una religión) tiene otra debilidad, y es la siguiente: supongamos que nuestra fe es solo una relación, ¿acaso no requieren las relaciones de una periodicidad, frecuencia o recurrencia en las acciones? ¿Se puede tener una buena relación laborar sin asistir al trabajo con frecuencia, religiosamente? ¿Es posible llevar una relación familiar saludable sin el contacto constante con nuestros seres queridos?

Creo imposible llegar a ser un buen cristiano sin ser altamente religioso (frecuente, recurrente, cadencioso) en cuanto a las acciones verdaderamente significativas de nuestra fe: la práctica del amor, de la acción social y el contacto constante dentro de una comunidad, con Dios y con otros creyentes. La fe, como la buena música, necesita cadencia para ser contagiosa, y su sonido está lleno de sentido, sentimiento y significado. Sinceramente, no, no soy religioso, pues no estoy cuidando de las viudas, alimentando a los hambrientos ni dando tanto amor a tanta gente como podría estarlo haciendo; pero quiero serlo. Anhelo con todas mis fuerzas llegar a ser un gran religioso. Tocar con cadencia la música de mi fe, que su sonido se escuche en el cielo y se baile en la tierra.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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