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Miedo al libro

Rafael Pérez Personales, Reflexiones 987 Lecturas

LibroEstoy convencido de que ahora tenemos mucho más lectores que antes, de que la gente hoy lee más que en cualquier otro tiempo de la historia. Lo que pasa es que no lo hace de forma secuencial, línea tras línea; ni de forma exclusiva, un libro de un autor por una semana. La lectura es un hábito placentero, por lo menos en dos sentidos. El primero es el más conocido: dejar volar la imaginación al ser tomado de la mano, por el narrador o la historia, y ser transportado a otro mundo que no es el nuestro. El segundo es menos mencionado, pero también importa: al leer sentimos que completamos algo, que hicimos un trabajo —en el mejor sentido de esta palabra— significativo, la percepción de progreso, el sentido de la totalidad.

La gente hoy lee menos novelas que nunca, pero no es que le haya perdido el gusto al contenido de las mismas, sino que cuando ve el libro, físicamente, se siente amenazada. El simple hecho de recordar su librero, o las ocasiones anteriores donde se ha prepuesto leer algo de más de 50 páginas y lo ha dejado por la mitad, le estresa. La semana pasada, mientras preparaba la conferencia, le comenté a un amigo que pretendía imprimir la presentación para ponerla en las manos a los presentes. Me advirtió enérgicamente que no lo haga, que cuando una persona asiste a un evento como este y le entregan mucho papel se asusta, y es verdad. Al final, termine dándoles solo una hoja, tan resumida como me fue posible.

Si el weblog, o «blog», como medio de comunicación, ha tenido algún éxito, se lo debe en gran parte a la velocidad con que se consume. Sin mucho esfuerzo, le doy un seguimiento diario a más de 30 blogs y leo todo lo que escriben mis amigos. He llegado a un punto tal que cuando alguien me envía algo en un documento de Word, me niego a recibirlo. Le digo que se ponga un blog o me lo deje en mi mail. Si me lo envía está destinado casi irremediablemente a morir en el olvido. A diferencia del libro, el lector consume cada entrada de un blog como una unidad independiente, y cuando la lee de principio a fin se siente bien. Pero si no la lee, y solo la escanea rápidamente, también quedará satisfecho.

Quizás la diferencia competitiva más grande entre un libro y un blog sea, que el posible lector no se sentirá comprometido con el segundo a estar con él de principio a fin, so pena de angustia por no llegar al final. Los libros inconclusos (por falta de tiempo, por falta de contenido o porque simplemente le perdimos el interés) pesan tanto, literalmente hablando, como los completados. Un perro, un libro y un reloj son regalos muy comprometedores. Hay que conocer mucho de una persona (tiempo disponible, gustos o preferencias, experiencias anteriores) para no ser imprudente.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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