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Generando el cambio (Resumen)

Rafael Pérez Actividades, Personales 1,335 Lecturas
Tomen un buen poco de aire, pues este resumen se me hizo un poco largo. La conferencia fue el pasado viernes, pero es hoy lunes que he podido volver sentarme nuevamente.

El viernes pasado estuve compartiendo la conferencia Generando el Cambio. Fue una bendición en muchos sentidos. Muchas cosas nuevas, muchas experiencias y una tremenda oportunidad que no me canso de agradecerle a Dios.

En la imágen: Portada de la presentación.

Aunque tengo mucho que compartir sobre la conferencia (anécdotas, curiosidades, errores, experiencias) lo más significativo para mí fue esa oportunidad que mencioné: compartir las buenas nuevas con un grupo considerable de mis familiares: tíos, primos, esposos de primas y gente muy cercana. Al ser esta la primera de una serie de conferencias que pienso organizar con regularidad, aproveché para invitarlos personalmente. Desde el funeral de mi abuela —una de las personas más especiales de mi vida, y quien marcó con su ejemplo mi carácter cristiano— no había podido volver a reunirlos para hablarles de Cristo.

Pienso que muchos de ellos todavía tenían muy presente el recuerdo de mis primeros años, mi carácter y comportamiento de aquellos tiempos. No es que ahora esté transformado, pero me da gusto poder dar testimonio delante de ellos, primero de mi vida y después de las verdades del reino. Alguien me dijo, medio en broma, que así no se vale, pues solo con los familiares y amigos casi abarrotamos el lugar.

Otras cosas para contar:

  • Fue esta la primera vez que organicé una actividad de este tipo en la que yo estaría predicando. Esto fue un gran cambio para mí, pues fui formado en una escuela donde los predicadores solo servimos a petición. Recuerdo las palabras de uno de mis profesores del instituto. Me dijo: «Un predicador nunca se ofrece para predicar la Palabra, él espera hasta ser invitado». No dejaba de pensar en esto cada vez que entregaba una invitación con mi nombre rotulado. Pero también tuve muy presente algo que escribí aquí mismo el pasado abril, en el artículo «Ninive no puede esperar»:
    Si de verdad se tiene un llamado a comunicar el evangelio, por cualquier medio (en la música, grabando CDS; escribiendo, publicando libros; o actuando en un teatro ambulante), también se tiene la responsabilidad de entregar el mensaje. En este reino nadie es contenido, todos somos vasija, y más que simples vasijas de barro, también somos ruedas, o piernas.

  • Estuve sumamente tenso. No sé por qué, pero cuando me paré a compartir la conferencia estaba tan tenso como cuando comencé en el ministerio. Es verdad que nunca he podido vencer el estrés que me produce hablar en público —es algo que arrastro desde niño y hasta he llegado a aceptar que estará siempre conmigo, que es parte de mí—, pero en esta ocasión casi me saca de control.
  • Tengo una fijación mental con los religiosos. Tendré que hacer algo urgentemente al respecto, pero es muy fuerte. Puedo estar predicando de Adán y Eva en el Edén y termino diciendo que la religión es una enfermedad, que dejemos de gritarle a la gente sus pecados por un megáfono y nos pongamos a conversar. En la mitad de la conferencia me sentí como si estuviera predicando la enseñanza «Viviendo entre peces», si no hago un sobreesfuerzo por salir del tema me quedo encharcado allí y no avanzo.

Solo me queda agradecer a Carolina García, mi novia. Ella fue quien me motivo a organizar esta conferencia después de escucharme compartir una parte del tema con los jóvenes de la iglesia Misión Bíblica. También coordinó casi todos los detalles y sospecho que hoy, aunque es día festivo en República Dominicana, tuvo que ir a su oficina a ponerse al día con todo el trabajo que dejó de hacer en la semana para dedicarse a esta conferencia.

También me dio una satisfacción enorme escuchar cantar allí a Thelma Constant, una de mis grandes amigas. Soy el fan #1 de su voz y desde hace mucho tiempo la tengo amarrada para un compromiso ministerial más grande —esto es top secret—.

La Comunidad Cristiana Cielo y mi amigo Caonex Peguero-Camilo, como siempre, me hicieron sentir como en mi casa. Agustín, el utiliti de la congregación, esta puntero en la lista de las personas más dispuestas que he conocido en este reino. Estuvo haciendo de tripas corazón, tras bambalinas, para que todo funcione. La ADEE también nos apoyó en la confirmación de los asistentes y la invitación de estudiantes. Con esto logramos una mezcla de generaciones sorprendente. La iglesia de Lucerna —mi congregación— y la Iglesia Misión Bíblica —de donde también me siento parte— estuvieron representadas con muchos de mis amigos. Uno de los objetivos era reunir un grupo de personas tan variado que solo podamos tener en común a Cristo, sin apellidos.

Y aquí les dejo mi herramienta ministerial secreta: vivo rodeado de un ejercito de mujeres que desde siempre me han respaldado, apoyado y ayudado en estas locuras con todo lo que esté a su alcance: mi madre y mis hermanas. Mi hermana Rocío, es una de mis brazos el ministerio; mi madre una de mis columnas; Lilliam es la persona que más cuida de mí y Altagracia, junto a su esposo Alexis, siempre me han dado la mano. Esther, quien cuidaba de mi abuela y ahora vive con nosotros, tampoco se queda atrás.

Ahora mismo estoy cansado, pues el viernes estuve en la conferencia, el sábado en la tarde en el programa de radio de la ADEE y en la noche compartiendo en mi iglesia una reseña histórica de la iglesia en la edad media, un salto olímpico con relación a lo que tenía fresco en la cabeza. Desde ya estoy trabajando y generando ideas para la próxima conferencia, pero si se lo digo ahora a todos los involucrados puede ser que termine crucificado.

Pueden descargar la presentación. Para verla se requiere Adobe Reader.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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