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Sembrando por estacas

11 Octubre 2006 : 4:40 pm Rafael Pérez 975 views

En los últimos tiempos, ha sido una de mis preocupaciones el poco interés que tienen las congregaciones contemporáneas en sembrar nuevas iglesias. Lamentablemente, casi todas las nuevas obras que conozco son el fruto de divisiones, desacuerdos entre hermanos, pleitos o diferencias. Hasta he llegado a pensar que Dios está utilizando esta situación para multiplicar su cuerpo, pues ya que intencionalmente no sembramos, de alguna manera el cuerpo tiene que seguir creciendo.

Cada cierto tiempo escucho hablar de una nueva iglesia, ¡y me emociono! Lamentablemente, mi alegría dura muy poco, pues cuando pregunto sobre el sembrador nadie lo conoce —en muchos casos no es sembrador, sino cabecilla—, pregunto que de donde vienen y nadie sabe decirme. La razón de la nueva siembra no es más que un conflicto, un capricho o algún problema no resuelto. Los hermanos estaban en desacuerdo y no pudieron limar sus asperezas, eso provocó que una de las partes recogiera sus motetes y empezara la flamante nueva iglesia.

Ya el fruto no madura ni deja caer al suelo la semilla, sino, que trepamos el árbol con un serrucho o desmembramos sus ramas con el machete. Cada quien arranca la suya, para tener su propia rama, y es feliz. El sembrador ya no va por los caminos, tomando la preciosa semilla de la bolsa y colocándola en los lugares adecuados, sino que sembramos estacas, trozos del árbol que desprendimos con violencia.

En estos días nadie piensa en sembrar para multiplicarse, sino en acaparar o sumar, para ser más grande que el vecino. Cuando el éxito de un ministerio está medido por la cantidad de miembros, ningún líder quiere gastar sus recursos en desarrollar nuevos sembradores o apoyar las nuevas iglesias. La pregunta más frecuente no es ¿cuántas nuevas iglesias han sembrador? Sino, ¿cuántos miembros tiene tu iglesia? En este tipo de coyunturas, el sembrador no es muy bien visto, pues se convierte en la competencia.

Casi todas las iglesias que se siembran por estaca —desprendiendo ramas a machetazos del árbol original— están condenadas a repetir con el tiempo la misma historia. Tienen un problema de nacimiento, en los genes, que le trasfieren a sus hijos, y es la falta de amor. No sintieron el afecto de una iglesia madre, no tuvieron el apoyo, la asesoría ni el cuidado que necesita un bebé recién nacido de unos padres espirituales. Con los años no hacen más que repetir el mismo patrón. Alguien trepa nuevamente con el serrucho y se lleva otra rama. ¡Eureka, ha nacido una nueva iglesia! Pero nadie celebra, solo llora.

En febrero pasado escribí «Superhéroes de papel», uno de los artículos que más me han dolido, pues lo escribí mientras la iglesia donde he servido los últimos trece años perdía una de sus ramas. Decía en esa ocasión: «Es vergonzoso, pero en pleno siglo veintiuno, con mucha teología, mucha doctrina y cabezas grandes, las iglesias son tan frágiles como en los tiempos más oscuros. Nuestras muchas líneas de dogmas y reglamentos son totalmente inefectivas cuando tienen que cumplir la función esperada, esa de la cual tanto alarde se hizo. No importa lo muy alineada que este una congregación en torno a libros o posiciones, nos falta amor, y por ahí nos viene la desgracia».

Pero después de todo, el problema no es de los nuevos sembradores, sino de sus padres. Nadie tiene la culpa de ser un hijo indeseado o no recibir el apoyo de su familia. Las nuevas iglesias solo están siguiendo un patrón ya arraigado en nosotros; solo hacen hoy aquellas cosas que ayer hicieron sus padres. Como dicen los psicólogos: «los abusados terminan siendo abusadores».

Si una iglesia no está intencionalmente sembrando otras iglesias, tarde o temprano termina perdiendo alguna rama. Hasta que no dejemos de medir el éxito numéricamente y empecemos a invertir recursos en formar sembradores que depositen semillas con amor, tendremos que repetir la vieja historia. Otra vez tendremos que decir, o escuchar: aquí no se siembra por semilla, se siembra por estacas.

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7 Comentarios »

  • Pedro said:

    “El sembrador salió a sembrar, parte de la semilla cayo en el camino, otras cayeron entre espinos, algunas entre pedregales y por fin las que quedaban cayerón en buena tierra y produjeron fruto”
    Jesús dijo: Yo soy la vid, vosotros las remas; toda rama que no da fruto, mi Padre, le corta las hojas que tiene demás, para que lleven frutos; pero si luego no llevan frutos, mi Padre las corta y las arroja al fuego (las desecha).-
    Rafa, nuestro deber es sembrar, hay cuatro tipos de tierras; hay semillas que produciran frutos.-
    Aunque sea impopular, siembra, pero hazlo con amor; lloraras, porque es una tarea muy dura; pero cuando llegues a viejo, miraras para atras y veras plantas creciendo y fortalecidas por el dueño del “campo”.-
    Los que no siembran, son los que saltan el vallado y se “hacen dueños” de las ovejas; tarde o temprano, reciben en carne propia lo que ellos hicieron.
    “No te equivoques, de acuerdo a la semilla que sembraste, eso cosecharas”

  • Rafael said:

    Saludos Pedro, gracias por la aportación. Pero vuelvo al mismo punto, actualmente son más las nuevas siembras que se hacen por estacas que aquellas que se hacen por semilla.

  • Pedro said:

    El ministerio de la Iglesia es la continuación del ministerio de Jesús

    Por lo tanto, el ministerio básico de la iglesia es la enseñanza pero la enseñanza en el estilo antiguo, que equivale a formar discípulos y no meramente dar discursos ante un auditorio.
    Hoy en día, las iglesias ha entendido equivocadamente que su ministerio básico y principal es
    hacer reuniones. Es cierto que en las reuniones se dan enseñanzas, sin embargo, en la mayoría de los casos es en el estilo poco eficaz de dar discursos ante un auditorio y, por el mismo sistema la asistentes se tornan oidores que se olvidan de la palabra.
    En estos tiempos de renovación, la iglesia está en revisión y búsqueda de caminos más eficaces de llevar a cabo su ministerio. tentativas de hacerse algo nuevo y ha conseguido cierto adelanto, pero en el sus costumbres y tradiciones es reunionista en lo entorpecen . Existe la conciencia de que es en la reunión congregacional donde damos máxima expresión de nuestro ministerio pastor al; que un buen pastor es principalmente un buen predicador

    El propósito eterno de Dios
    Durante mucho s años, al hacer la obra sin entender el propósito eterno de Dios (hacer una familia de muchos hijos semejantes a Jesus ) creimos que la función de la iglesia era la de evangelización. Salvar almas era la gran meta, y el ministerio pastoral solo a mantener a
    los creyentes en la fe. O sea entendemos que la evangelización es el comienzo de la gran obra de la iglesia; que el objetivo es edificar cada convertido hasta que llegue a ser como Jesus (Cl
    1:28). Todos los ministerios se concentran para perfeccionar los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo (Ef 4:11-16). El elemento básico para esta edificación es la enseñanza de la palabra.

  • Rafael said:

    Saludos Pedro. Cada día me maravillo más de la buena calidad de los comentarios que se vienen generando. Esto enriquece la conversación. Tomaré algunas de tus palabras para futuras enseñanzas.

    Seguimos conversando.

  • Pedro said:

    Quiero dejar en claro, que en mi último comentario, Rafael; pertenece al hermano Jorge Himitian, lo cual omití asentar.-

  • aida said:

    me gusto mucho su comentario y en estos momento conosco una iglesia en murcia ke esta en esa situacion iglesia por estacas ,, un saludo y bendicones

  • FERNANDA said:

    Quería agradecerte por escribir “sembrando por estacas” porque mi familia y yo pasamos por una situación así hace 2 años, ya que nosotros asistimos por casi 12 años a una congregación bastante grande aquí en Guatemala CA, y por un desacuerdo dejamos a nuestra familia (congregación)y decidimos empezar una nueva familia (congregación) y la verdad no ha sido fácil y por lo menos yo, aún extraño mi antigua familia y para mi papá creo que también ha sido difícil limar algunas asperezas, pero por otro lado el empezar ha sido una GRAN BENDICION y todos estamos luchando. Bueno creo que necesito como 10 páginas para contarlo todo pero espero hacerlo después. Bendiciones para vos y tu ministerio.

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