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Sobre la radio

Rafael Pérez Curiosidades, Personales 662 Lecturas

RadioLa semana pasada tuve el placer de conocer a Caonex Peguero-Camilo, un hermano dominicano quien está levantando la Comunidad Cristiana Cielo. Siempre es un placer hablar con sembradores de iglesias, en especial durante los primeros años de la obra. La pasión se les siente a flor de piel y se ve cómo disfrutan lo que están haciendo.

Después de unos años la pasión disminuye y se ven más tensos, centrados en mantener en vez de innovar y con menos vapor —y valor— que en los comienzos. Aunque pienso que esto es natural, no se pueden correr siempre los cien metros planos, el motor de un ministerio no siempre puede girar a tantas revoluciones, se funde. Como dijo Carlito Brigante, en Carlito’s Way:

Un consejero en la cárcel una vez me dijo: Charlie, Se te acabará el vapor, no puedes tener la misma energía siempre, se terminará alguna vez; no se puede conservar siempre, acabará contigo, te agota. Uno no se reforma, solo se acaba el vapor.

Nos reunimos en el café de la librería Cuesta, que según algunos amigos ya es mi segunda casa, y hablamos como por dos horas y media de todos los temas que me gustan. Quedé invitado para su programa de radio, Noticias de Fe, el cual grabamos el pasado viernes y transmitieron el sábado por la mañana en Radio Renuevo, una emisora cristiana de FM.

La radio siempre me ha llamado la atención, aunque a excepción de unos minutos en el programa de radio de la ADEE (Asociación Dominicana de Estudiantes Evangélicos), donde me invitaron hace unas semanas a hablar de Viviendo entre peces, se puede decir que mi experiencia en una cabina es nula. Este es un medio interesante, y le veo una gran ventaja sobre la televisión, la prensa escrita y el Internet: se puede consumir radio haciendo otras cosas a la vez; a diferencia de un libro, es posible escuchar un programa y manejar el auto sin correr riesgo alguno.

Hay algo más. La radio envuelve una especie de magia —en el sentido misterioso de la palabra—. Ondas invisibles que «supones» vuelan por los aires hasta ser capturadas por un receptor; palabras enviadas bajo el «supuesto» de que hay una audiencia del otro lado con la cual te comunicas; un mensaje sumamente efímero que es enviado y morirá en el momento, pero si alguien está atento, esperando, con el dial en forma de guante, será recibido.

Este es un aspecto de la radio que me desconcierta: estoy acostumbrado a enseñar mirando los ojos de la gente, sintiendo su corazón, sus gestos, sus expresiones. Cuando escribo en Internet no veo sus rostros, pero recibo una retroalimentación por sus comentarios. En gran medida estoy acostumbrado a conversar, por comentarios o miradas, y siento la radio en una sola dirección. Tendré que acostumbrarme.

Pasó otra cosa interesante. Hacía meses que no sintonizaba radio cristiana. El sábado pasado, quizás por primera vez desde abril, sintonicé la 89.7 intencionalmente, y fue para escucharme a mí mismo. Hay un «ombliguismo» implícito en el asunto que no me hace sentir del todo bien.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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