Escritores solitarios — PezMundial
PezMundial

Escritores solitarios

Rafael Pérez Libros, Personales 662 Lecturas

Estuve escuchando la entrevista que le hicieron a la escritora Rosa Montero en el programa Estudio 834 de la BBC. Demás está decir que la entrevista es sumamente interesante. Lo que me llamó la atención fue la siguiente expresión, misma que he escuchado recitar a muchos otros escritores consumados:

Somos los obreros de la literatura. Yo tardo en promedio tres años con una novela. Te pasas la vida sin salir a la calle, sin ir al cine, encerrada en una esquina de tu casa escribiendo novelas. Escribiendo mentiras además. Es un trabajo tremebundo.

Al parecer la soledad y el sacrificio son inseparables de la literatura, los escritores se aíslan a vivir en un bote de tinta y solo ven la luz para entregar el fruto de su sacrificio: un libro. Esto ni logro compartirlo ni le veo lógica; es vivir en la era de la información con recursos y limitaciones medievales. Cuando la única forma de compartir este arte era por medio de la imprenta, los escritores estaban obligados a vivir en soledad, pero cuando compartir es tan fácil como oprimir un botón, no se puede seguir siendo mártir.

Pienso en escribir y hay tres cosas que me vienen a la mente, las cuales detallo a continuación:

  • Primero, quiero escribir para compartir. Eso de encerrarse en la esquina de la casa a rayar papel para guardarlo en un cajón no va conmigo. Leí en cierta ocasión el consejo de un escritor, del cual no recuerdo el nombre. Recomendaba poner a dormir los escritos y olvidarnos de ellos durante un año. Se supone que en ese tiempo nos olvidaremos de ellos y perderemos el vínculo paternal. Entonces, y solo entonces, podríamos corregirlo imparcialmente. Yo escribo con las tripas, visceralmente. No puedo juntar letras arquitectónicamente usando cálculos matemáticos, procuro hacerlo con elegancia pero mi principal carga es la pasión. Si no siento algo no puedo escribirlo, y cuando lo siento tengo que compartirlo.
  • Segundo, quiero hacerlo inmediatamente. La ventaja de los blogs y los podcast, estos nuevo medio de comunicación interactivos, está en la inmediatez. Hay algo mágico en darle forma una idea y soltarla al mundo para que alcance expresión. Además, gran parte de los artículos que más me saben a mí, o en otras palabras, los que más bien expresan las cosas que siento, no los hubiera publicado si los leo después de que las emociones del momento me hayan abandonado.
  • Tercero, lo haré cuando quiera hacerlo. No estoy dispuesto a dejarme esclavizar por las letras, pues se supone que ellas están a mi servicio, y no a la inversa. Sé que hay momentos en que la literatura absorte las facultades del escritor, especialmente su capacidad para quitar el lápiz del papel o los dedos del teclado; pero ese es un momento. He tenido tiempos donde las letras me salen como de los dedos, y otos en los que no sale nada, y no hay trauma.

Cuando no tengo nada que decir no digo nada, enciendo la TV, hago vida social o veo una película. Ahora mismo es muy fácil hacer literatura sin dejar de ir al cine. La vida es muy corta para andar prendiéndole velas a las letras.

Etiquetas:

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



Selecciones

Tres peligros en la lectura

Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto

Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Que se conviertan a Cristo

Que se conviertan a Cristo

El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.

El centro de la adoración

El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano

Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.