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115 asuntos pendientes

Rafael Pérez Libros, Personales 871 Lecturas
Con este artículo doy seguimiento a mi proyecto de organización personal. He preparado una página especial donde pueden darle seguimiento y ver los anteriores.

Mi proyecto de organización personal va de viento en popa. Después de leer el primer capitulo de GTD, el libro de David Allen emprendí la primera acción recomendada: sacarme todos los asuntos pendientes de la cabeza y hacer una gran lista con ellos. Eso me dejó en las manos una súper-lista, con… ¡más de 115 asuntos pendientes!

Parece una exageración, pero es la realidad, y lo más preocupantes es que la súper-lista seguía creciendo. Si alguien lo duda, solo puedo recomendarle que tome algunas hojas de papel en blanco y haga la prueba de empezar a anotar durante tres días todos sus pendientes grandes o pequeños (compromisos, proyectos, cosas no terminadas) que recuerde. Entre mis 115 asuntos pendientes hay de todo un poco: desde sembrar una iglesia hasta hacer un levantamiento de todos los servidores de bases de datos de la empresa donde laboro.

He tomado algunas decisiones al respecto, las cuales cito a continuación:

  • Dejar de sentirme mal por las cosas que no he hecho, como leer tal libro, hacer dieta o practicar algún deporte. Todos esos pendientes está anotados en la lista, sé que algún día los completaré, y eso me da descanso.
  • Evitar a toda costa adquirir nuevos compromisos, en especial aquellos que no son significativos. Me he vuelto un experto implementando la «estrategia de la decisión postergada» —ya le puse nombre—, aquella idea de la llamada a tres días que mencioné en el artículo anterior. Cada vez que alguien hace el intento de comprometerme en algo trato de postergar mi dedición de aceptarlo y en la mayoría de los casos la persona lo olvida. En el 80% de los casos son cosas irrelevantes.

Hacer un listado con todos, absolutamente todos los asuntos pendientes que llevaba en mi cabeza me ha arrojado los siguientes beneficios:

  • Enfoque. Yo elijo en que partes de la lista trabajar, pues ya la he subdividido, más adelante compartiré cómo. Por ejemplo: tengo en mi súper-lista una categoría que he llamado «Trabajo», donde están aquellas cosas para las que me paga —por hacer de 8 a 5— la empresa donde laboro. Y frente a mi escritorio de la oficina, una enorme pizarra hacia donde transplanto por lo menos 7 puntos pendientes cada día.
  • Sensación de progreso. En un día he tachado 11 de mis 115 asuntos pendientes originales. Sé que proyectándolo racionalmente, siempre tendré una cola, pero ver esos 11 puntos tachados me da una sensación de progreso o avance, y eso me gusta.
  • Sensación de control. Yo controlo mis pendientes, ellos no me controlan a mí.
  • Productividad. Mi productividad laborar ha aumentado aproximadamente en un 40%. Como trabajador cristiano, esto es un gran logro para mí. El año pasado había un rotulo en todas las pizarras y murales que uso en la oficina (tengo 2 pizarras grandes y un mural): «Rafael Pérez, Zona Altamente Productiva». Casi me siento en confianza de volverlo a colocar.

Lo último que quiero compartir por hoy son mis motivaciones. Entiendo que no es muy común esto de que alguien se involucre en un proyecto de organización personal, pero tengo razones de peso para hacerlo:

  • El próximo sábado 5 de agosto, en 29 días, estaré cumpliendo 24 años. Hasta el día de hoy he hecho con mi tiempo, literalmente: lo que me ha venido en gana. Se escucha bonito todo aquello de «Dios tiene control de mi vida», pero mi verdadera realidad presente es que hago lo que quiero hacer día tras día, sin mucho tipo de control. No es una de mis virtudes glorificar a Dios con el uso de mi tiempo. Creo que la llegada del 24 (aproximadamente 8,760 días en este planeta) es un buen momento para comenzar a hacerlo.
  • Quiero optimizar mi tiempo para invertirme en aquellos proyectos que de verdad valen la pena. Si siempre estoy difuminando mi energía en 115 asuntos de importancia dudosa nunca podré lograr algo verdaderamente significativo.
  • Con relación a la productividad en la empresa, creo que es un buen paso para concretar mi plan de a mediano plazo hacer tienda aparte. Desde hace unos cinco años estoy tratando de crear una empresa, pero en lo que logro aquello, tengo que destacarme a este nivel. Un empleado mediocre nunca será un excelente empresario.

Espero más adelante seguir compartiendo el avance de mi plan. Estoy entrando al segundo capitulo del libro de Allen y se perfila sumamente interesante.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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