Ayer en la mañana estuve en la Iglesia Misión Bíblica compartiendo la enseñanza Viviendo entre peces sin morir en el intento. Era básicamente sobre evangelismo, pero con un enfoque algo diferente; distinto a llevar tratados y distinto a una campaña evangelística.
Siempre disfruto estar con estos hermanos pues su iglesia está llena de gente cariñosa, en especial un grupo de damas que da gusto estar con ellas. Además, su liturgia (violines, música solemne, mucho orden), es completamente distinta a la de la mía (tamboras, güiras, mucha bulla) y me gustan las diferentes expresiones de la iglesia, la novia, aquello de «amad a la dama». La presentación se me hizo un poco larga (terminaron siendo unos 60 slides).
De paso les doy las gracias a todos los hermanos que colaboraron por este medio la semana pasada dándome ideas, versículos y aclarándome algunos puntos que usé en la enseñanza. Quizás este sea el futuro de la predicación, una actividad abierta y participativa donde todos colaboramos con nuestro granito de arena en su elaboración.
Como anécdota, les cuento que el mismo domingo, temprano en la mañana, recibí un chiste del hermano Melvin Rivera sobre el evangelismo circunstancial, el mismo me fue de mucha utilidad para romper el hielo. Por otro lado, un versículo que dejó otro hermano en el blog del misionero Brian (Juan 1:14) me vino como anillo al dedo para presentar los primeros puntos.
Le dejo la presentación, creo que la mayoría de los puntos se entienden solos, sino, pregunten, que para eso estamos. Espero que les sea de bendición.
Etiquetas:
Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)
Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.