Ideas para lanzarte al agua — PezMundial
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Ideas para lanzarte al agua

Esta lista de ideas sería la continuación del artículo de ayer: Entre peces. Quedó un poco larga y se parece en algo a la canción Desiderata. Debe ser leída poniendo la voz de Jorge Lavat.

PecesMuy bien, así que te interesó mucho toda aquello de vivir entre los peces. Aquí te paso algunas ideas generales o puntos a tomar en cuenta para que no mueras en el intento:

  • Antes de que te pongas el cintillo en la cabeza, tipo Rambo, para iniciar la nueva revolución, comprende esto: las revoluciones están de capa caída. Ya casi nadie cree en ellas, se desacreditaron, están fuera de tiempo. Si piensas saltar, no intentes forzar a los demás. La única revolución posible es la revolución personal, cambiar tu manera de pensar para cambiar tu manera de vivir. Si otro se anima, que salte, tú no empujes a nadie.
  • La iglesia es la novia, «amad a la dama». Esta expresión me gusta mucho, pues es un palíndromo —palabrita dominguera—, se lee igual al derecho y al revés. Aprende a amar a la iglesia y respetar sus diferentes expresiones. Dios ama todos los peces, tanto los de las distintas peceras como los que están en alta mar.
  • Asegúrate de comprender tu identidad, que no te quepan dudas de tu posición ante Dios. Los peces domésticos más recalcitrantes no entenderán tu salto, dirán todo tipo de cosas feas sobre ti: que de estas descarriando, que eres carnal o que te falta oración. En algunos casos llegarán hasta a cuestionar tu fe o tu salvación. Aclárales que eso no está en juego, que tu vida está escondida en Dios.
  • Dejar el templo no es algo sencillo, no se ve bien aquello de estar saltando al agua para al poco tiempo terminar solo con una pecera diferente. Cuando un pez domestico se aburre solo cambia de pecera, ¡para aburrirse de nuevo! Quizás tu lugar no sea el mar, hay peces que deben quedarse ahí dentro.
  • Eleva tu nivel de tolerancia. Esto es un gran reto, ser un pez fuera de la pecera te colocará en una posición bastante incomoda. Por un lado, el ataque de los no creyentes, quienes se ríen de tu fe; y por el otro, el ataque de otros creyentes, tus hermanos, los peces domesticados que te criticará porque te fuiste.
  • No hay nada malo en el templo… aparte de que los peces no están ahí. Puedes seguir asistido a tu culto dominical, culto de oración, reunión de damas y demás actividades de la pecera. Ahora, recuerda que tu misión no está allí dentro, sino afuera.
  • No te creas menos religioso que tus hermanos. La religión es como un chicle en los zapatos, es difícil desprenderse de ella, y mucho más, si utilizas las manos.
  • No lo hagas por ti, hazlo por los demás. Es muy egoísta eso de solo saltar por sentirte bien o cambiar de ambiente (¿aguas más frescas?). La única razón válida para justificar un salto es amor por los peces (las almas).
  • Comprende que es más difícil ser cristiano en alta mar que en la pecera. Vivir fuera del templo es como ser un profesional freelance. Hay que ser disciplinado para no descuidar los hábitos espirituales —para no morir de hambre— y tener la constancia necesaria para no volver atrás.
  • Conoce la dimensión de lo que estás haciendo. No es solo vivir entre peces, sino, buscar tu propia comida, arreglártelas para no desprenderte del cardumen y evitar que te traguen los peces más grandes. Si algo ofrecen las peceras se llama seguridad.
  • Vivir entre peces no es lo mismo que salir el sábado por la tarde a repartir tratados con otros creyentes. Allá afuera, lejos de la zona de seguridad, la gente no es tan dócil como cuando visita el templo. Recuerda, allí no serás homeclub, no jugarás bajo tus propias reglas, ni nadie hará el esfuerzo por quedar bien contigo. Los peces silvestres no andan con medias verdades, te dirán todo lo que piensan de ti y de tu fe sin adornarlo mucho.
  • Los peces silvestres son perspicaces, no intentes ser lo que no eres, la hipocresía se te verá por encima de la ropa. No tienes que ser un pez perfecto para hablar de Cristo; la sinceridad pesa más que la santidad. Di que eres cristiano y deseas imitar a tu maestro, haz de Cristo tu mensaje, ponlo como tu bandera y muéstralo a Él.
  • No defiendas lo indefendible. Históricamente los cristianos hemos cometido errores, eso no debe avergonzarnos, solo dice que somos humanos y podemos errar. Ahora, explica claramente que a pesar de eso, Cristo y su mensaje siguen siendo relevantes. No podemos predicar la verdad hablando mentiras.
  • No seas un reaccionario. En las peceras —iglesias— tradicionales hay un grupo de peces resentidos que han sido maltratados por el sistema. Los maltratados terminan siendo maltratadores, y cuando ven la mínima oportunidad se aprovechan. No saltes para demostrar nada a nadie o para tomar venganza. Aprende a olvidar y seguir nadando.
  • Por último: no esperes que te extrañen. No esperes lágrimas, despedidas ni peticiones emotivas para que regreses. Es más, a fin de cuentas nunca te fuiste, en el buen sentido de la palabra. El sistema tiene mil y pico de años funcionando sin ti, tú no eres imprescindible.

Te recuerdo que pasar más tiempo en el mar que en la pecera no es tan fácil como parece; es mucho más sencillo decirlo que hacerlo. Salta al agua, tras lo peces, bajo tu propia responsabilidad. Te dejo una de las últimas oraciones de Jesús, el pescador más grande que ha pisado esta tierra:

No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal. Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo. Conságralos a ti mismo por medio de la verdad; tu palabra es la verdad. Como me enviaste a mí entre los que son del mundo, también yo los envío a ellos entre los que son del mundo.
Juan 17:15-18

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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