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Se acabaron las revoluciones

Rafael Pérez Cristianismo, Discipulado, Personales, Reflexiones 393 Lecturas

RevoluciónEl domingo, en la clase de escuela bíblica para jóvenes de mi iglesia, introduje el tema hablando de revoluciones. Les decía que todas las revoluciones sostuvieron valores comunitarios. Tanto los grupos de izquierda, como el comunismo y el movimiento Hippie valoraban las relaciones, el hecho de estar juntos en algo.

Las revoluciones fracasaron y dejaron muy mal parado todo aquello que tocaron. El amor, el compañerismo y las ideologías —cristianismo incluido—, todos son temas de capa caída; abordarlos hoy parece fuera de tiempo. Suena a setentéro, como el Imagine de John Lennon.

El punto de mi introducción parecería la antitesis del tema que pretendía tratar (el amor y la bondad de Cristo). Mi argumento era que la sociedad de hoy es individualista como reacción a modelos comunitarios fracasados. Ya nadie habla de compartir —ni los bienes ni las ideas—, cada cual está en lo suyo y lo que más valora el hombre actual es ser dejado en paz.

Vuelvo al punto, yo tampoco creo en revoluciones. Alguien me dijo una vez que mis artículos eran revolucionarios y yo me reí. Nunca ha sido mi aspiración lograr otra reforma o poner los bancos del templo con las patas hacia arriba, en ese sentido parecería un postmoderno individualista de a pie, como tantos que pululan por ahí. Si en alguna revolución todavía creo, es en la revolución del hombre interior, en aquello de «cambiar nuestra manera de pensar para cambiar nuestra manera de vivir».

Mis aspiraciones a nivel de cambio no son muy grandes. No aspiro a reformar, transformar o trastornar la iglesia contemporánea. Con que logre cambiar mi manera de pensar y vivir y pueda contagiar a unos cuantos —voluntariamente, sin usar las armas— moriría tranquilo.

Al día de hoy soy parte de una congregación bastante tradicional —pentecostal, de nombre largo— y no me he muerto. Creo que estar en contacto con bancos, púlpitos y estructuras tradicionales, aunque ya me duelan los dedos de escribir contra esas cosas, me hace más humilde día tras día. He aprendido que el amor está por encima de cualquier ideología y lo más importante en la más grande de ellas: el cristianismo.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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