Regresar a la Portada.

Cristianismo eventual

17 May 2006 : 3:13 pm Rafael Pérez 694 Lecturas
Este artículo es la segunda parte de esta serie de tres. Pueden leer la primera: Buscando algo.

CalendarioEsto es el cristianismo en el siglo veintiuno: una serie de eventos, concatenados como la pista de un tren, que nos mantienen haciendo algo actualmente y deseando otro algo mayor al mismo tiempo. No es filosofía, este punto es bastante simple, funcionamos de la siguiente manera: nos predican —alguna expectativa—, nos convertimos —mucha expectativa—, nos bautizamos —casi un éxtasis— y nos sentamos… Cuando llegamos al punto de sentarnos, sin ningún otro paso inmediato por delante, inicia el descenso.

Según los expertos en el crecimiento de la iglesia, en esto marcan la diferencia las iglesias en crecimiento (megaiglesias) con relación a las iglesias tradicionales, cuya matricula está estancada desde hace años: la pista del tren en las iglesias tradicionales termina con el bautismo, en las megaiglesias es mucho más grande, siempre hay un nuevo evento por delante.

Un gran líder de hoy es aquel que puede mantener la expectativa en la congregación, aquello de que «algo grande está por venir». La mejor iglesia es la que tiene los programas más dinámicos para entretener a sus miembros. Después del bautismo, hay que llenar el espacio, colocar otras secciones en la pista del tren para no aburrir, y aquí está otra de nuestras grandes debilidades actuales: en vez de compórtanos como una familia y aprender a pasarla bien estando juntos los hermanos de forma cotidiana en compañía de nuestro padre, nos comportamos como si fuéramos la audiencia de un gran circo.

Hace años libré una batalla con la televisión. Sabía permanecer desde la tres de la tarde frente a ese aparato y quedarme ahí hasta la media noche, con el control en la mano. Conocía de memoria la programación de cada canal, cuando terminaba un programa en uno saltaba para el otro y eso era mi vida: ir a la escuela y llegar a casa para ser entretenido por los programas que transmitía la caja de luz. Ese ritmo de vida no difiere mucho del cristianismo contemporáneo. Vamos a la escuela bíblica el domingo en la mañana y nos pasamos el resto del tiempo ante la gran pantalla de la plataforma. Si existe alguna diferencia, está en que disfrutamos los programas en vivo.

Algunos creyentes viven con el control en la mano. Escuchan las canciones en una congregación, salen corriendo hacia otra a escuchar el mensaje y participan en los programas de entre semana de otra. Me es difícil escribir esto, pero tengo que hacerlo: Antes de cambiar tu suscripción, de una iglesia a otra —como si fuera una compañía de cable—, asegúrate de conocer su programación. Que tengan programas infantiles, deportes —área de juegos—, música y buenos canales de noticias con comentaristas profundos —predicadores—. A este punto deberíamos ir pensando en hacer algo parecido a la TV Guide, con todas las congregaciones locales y sus variados programas.

No nos juntamos para ser familia, sino, para ser entretenidos por cantantes y músicos profesionales primero y un predicador experto después. Las iglesias más grandes del mundo tienen en común los tres elementos siguientes: buenos programas, buena música y un predicador entretenido. Ir a la iglesia es algo eventual, será tan significativo como se haya propuesto el creativo que hizo el programa.

Tu calidad cristiana es directamente proporcional a tu participación en los programas, según la medida actual. Un creyente fiel es aquel que asiste, y al mismo tiempo asiste para ver y sentir algo. En este punto tenemos que volver a leer aquella recomendación que tanto usamos para mantener la gente participando nuestros programas: «no dejando de congregarse como algunos tienen por costumbre». ¿Acaso se trataba de asistir para ser entretenidos o asistir por algo más? Más relevante y mucho más significativo.

Casi todos los libros sobre iglecrecimiento que he visto tratan de enseñar «a los pastores» como mantener «las ovejas» haciendo algo ahora, en el presente, y esperando algo mañana, en el futuro; y no me refiero precisamente a compartir hoy el evangelio y esperar mañana la segunda venida de Cristo.

La clave del iglecrecimiento es la programación de actividades entretenidas y llamativas; entretenidas para los miembros y llamativas hacia los ojos del mundo. Las congregaciones que implementan estas estrategias alcanzan un alto nivel de crecimiento por unos meses para terminar nuevamente estancadas. Cuando llega el estancamiento, es hora de programar otras actividades tanto o mas entretenidas que las anteriores.

Esto me recuerda una cita de Carlos Spurgeon, predicador del siglo diecinueve:

He observado congregaciones que han sido reunidas velozmente y grandes adiciones se han hecho de repente a la iglesia. ¿Y qué ha sido de ellas? ¿Dónde están esas iglesias en el momento presente? Los desiertos más lúgubres de la cristiandad son aquellos lugares que fueron fertilizados por el estiércol ostensible de ciertos avivamientos falsos. Toda la iglesia pareció haber gastado su fuerza en un arrebato y en un esfuerzo por buscar algo y terminó en nada. Construyeron su casa de madera y apilaron el heno, e hicieron una pila de rastrojos que parecía alcanzar los cielos, y entonces cayó una chispa, y todo se fue en humo. Y el que vino a laborar la siguiente ocasión, el sucesor del gran constructor, tuvo que hacer que se barrieran las cenizas antes de que él pudiera hacer algo bueno.

Un buen líder debe mantener el ritmo, manejar el arte de la orquestación; tener siempre la gente haciendo y esperando algo. En movimiento y expectativa. Una congregación bien administrada llega todos los domingos al templo esperando ver algo diferente: un drama, la iluminación, un nuevo programa, un chiste o al pastor luciendo una camisa de colores vistosos.

Este cristianismo eventual, basado en programas, es de alguna forma un paliativo para el aburrimiento. También convierte ese algo que todos buscamos y a todos nos hace falta en un conjunto de metas, alcanzables a corto plazo, por medio de cada nuevo programa. Es bastante entretenido y hasta menos individualista que el cristianismo tradicional.

Aun así, sigo pensando que ser cristiano debe ser amucho más trascendental que sentir algo, o participar en algún programa divertido; debería ser un algo superior, un algo que nos trastorne a nosotros mismos y a nuestro mundo como sucedió en la iglesia del libro de los hechos.

Pretendo concluir esta serie de tres artículos mañana, hablando del cristianismo cotidiano.

Puedes seguirnos en Twitter (@PezMundial) / FaceBook.

Tags:

8 Comentarios »

  • Alexander Rodriguez dijo:

    Es cierto lo que dices, y ya lo había observado… las congregaciones de hoy tienen como meta primaria buscar en qué ocupar a las personas, ya sea conciertos, actividades, cultos, hay que crear algo para que toda esta gente participe algo y se sienta que está haciendo algo. Ahi está la clave, no hay por qué tratar de que se haga algo realmente, con que la gente se sienta, está bien.

    Somos la sal del mundo, pero ¿no estaremos pasando demasiado tiempo dentro del salero?

    Alexander Rodríguez

  • Taty Paz dijo:

    Demasiada sal en el salero: cierto.
    Mi lámpara no puede alumbrar en un lugar bien iluminado, es inutil allí. Solo puedo alumbrar en la noche, afuera, en la oscuridad.
    En mi opinion hemos sido negligentes… (un grupo de ovejitas machucadas y encerradas en la iglesia, en espera del gran arrebatamiento salvador)queháy con los de “fuera”?

  • Taty Paz dijo:

    ¿Qué hay de nuestra responsabilidad con el mundo? No nos ha sido encargado el llevar el ministerio de la reconciliación?

  • Dilmarina dijo:

    lo peor del caso es que nos acostumbramos tanto a nuestro programa televisivo, que llegamos a creer que con cumplir con este ya estamos bien con el señor, y como decia la hermana que hay con los de afuera?

    la costumbre a nuestro programa televisivo se hace tan fuerte que olvidamos a lo que nos envio el señor, que no es precisamente el disfrutar del programa televisivo.

    entonces empezamos a buscar de ese algo para que nos llene.
    Bendiciones!!

  • El Perro dijo:

    Muchos llegan a la iglesia esperando ver el “programa” y se olvidan de que ellos “son el programa”

    El problema de los que saltan de iglesia en iglesia para buscar “la mejor programación” es que han olvidado que la pregunta para pertenecer a la iglesia no es ¿Qué me pueden dar? sino ¿Qué puedo aportar?

  • bielo dijo:

    ESTOY DEACUERDO CONTIGO TOTALMENTE, YO HE VIVIDO ESA EXPERIENCIA, FUI MIENBRO DE UNA IGLESIA DE CINCOMIL MIEMBROS DURANTE CASI OCHO AÑOS, SOY UN LIDER-MIN DE ALABANZAS, PREDICADOR, ETC Y VIVI EN CARNE PROPIA Y ESPÌRITU LO QUE TU COMENTAS. NOS PREOCUPAMOS MAS POR EL HACER QUE POR EL SER!!! POR ESO ABRI ENTRE OTRAS COSAS… miblogcristianos… NO ES POR LO QUE HACEMOS; SINO POR LO QUE SOMOS!!!
    BENDICIONES!!!

  • Estela dijo:

    Estoy muy de acuerdo con ustedes, además creo firmemente que no hay temor de Dios, en el pueblo, podemos verlo en cada reunión donde, cuando se predica la Palabra o se está orando los hermanos hablan, entran y salen del lugar, y no mantienen en sujeción a los niños, parece mas un Club Social que un lugar donde está el Señor presente.

  • Crhystyann dijo:

    Asisto en una iglesia que no solo presenta un buen programa, dia intermedio, es entretenido tan solo ir (danzas, luces, adoradores profesionales, jovenes, asientos de primera como en el cine, pantallas gigantes… etc) pero ultimamente he visto que se han preocupado por hacer interactiva la participacion del publico asistente. Los que llevamos tiempo, deben ayudar a los nuevos en su proceso de ingreso a la vida cristiana (celulas, proceso de formacion, ministerios enfocados en areas especificas, ayudantes, etc), es verdad que el moviemiento y la expectativa estan presentes en la iglesia(Vision+Proceso de manera ciclica), es verdad que gran parte de la iglesia de Cristo ha sido debilitada con la indiferencia (a los perdidos), por parte de los miembros, pero creo que cada uno de nosotros podemos aportar un significativo grano de arena, al hacer la diferencia dentro de nuestra misma congregacion, es un pensamiento acompañado de decision y de determinacion, por cada uno de los que decimos adorar al gran REY, es mas que un comentario una invitacion a generar el cambio, Bendiciones!

    CRHYSTYANN DAVID BERNAL

Deja tu comentario!