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La técnica de la búsqueda sincronizada

Rafael Pérez Cristianismo, Curiosidades, Personales, Religion 898 Lecturas
La técnica de la búsqueda sincronizada que aquí menciono fue vista en su implementación, por segunda vez, el día de ayer. Fui a dar un pésame a una familia y encontré en plena sala dos púgiles Testigos de Jehová haciendo uso de ella. La primera vez, fue el año pasado, en un campamento. Pueden ver el artículo al respecto titulado Competencia de Versículos.

ThompsonEl abanico de pedestal, en el centro de la sala, giraba a un lado y al otro refrescando a los presentes. Frente a él, un hombre, de pie, alto y formal, sosteniendo lo que parecía un comentario bíblico de mano, impartía su estudio sobre el significado del alma. Leía un párrafo apresuradamente y citaba un versículo. No era un debate, de los que tanto me gustaban, sino, una enseñanza abierta donde aunque existía la posibilidad de que alguien —o sea, yo, en otros tiempos— preguntara algo complicado, la mayoría de los presentes eran de los suyos. Podrían reducirlo en conjunto.

La mujer que tenía detrás, cuando le daba tiempo, ubicaba en una Traducción del Nuevo mundo de las Sagradas Escrituras los versículos. Sino, el hombre le quitaba la Biblia y los buscaba él mismo —era novata—. Le mal medí una velocidad de búsqueda de cuatro versículos por minuto, a ese paso no llegaría muy lejos en las calles. Gracias a Dios era un estudio en casa y no un debate inter-religioso. Para abrirse paso allá afuera, o hacerse con un nombre, se necesitan mínimo diez por minuto y una buena memoria fotográfica para pescar ese versículo en el fondo de un mar de letras.

Tengo experiencia en esta forma de trabajo en equipo. Hace ya aproximadamente un año, primero presencié, y luego participé —faltando a la palabra empeñada, pues prometí no discutir con religiosos, me estoy tomando un año sabático— en un pleito doctrinal (pueden leer otro artículo al respecto): Evangélicos Vs. Testigos de Jehová. En esa ocasión la utilizaron contra nosotros y tuve que espabilarme para no quedar en vergüenza. Es una técnica compleja, amerita concentración y mucha sincronización: uno debate y el otro busca, como si fueran una Biblia Thompson de referencias cruzadas hecha carne.

Esa Thompson era el terror de las calles a finales de los 90s. Cargar una de ellas debajo del brazo era signo de Estatus, profundidad y respeto. Era la 45 del mundo evangélico. Se rumoraba que solo los evangelistas, pastores y hermanos profundos podían poseerla. Yo nunca tuve una, pero si el amigo de un amigo. Era marrón, encuadernada en rustica, las veces que la tuve en mis manos sentí el poder de las referencias cruzadas. Anotaba en una hoja blanca los temas en los cuales quería profundizar y caminaba hasta su casa con cualquier excusa. Una vez me la prestó de jueves para viernes, pues según él «tenía que prepararse para la clase bíblica del domingo». Pero la verdadera razón, aunque no la confesara, era que no quería que le llegue el sábado sin su herramienta en casa, pues ese día los Testigos de Jehová tocaban la puerta y quería estar protegido. Casi amanecí con los ojos metidos en sus hojas brillantes, tenía que aprovechar el tiempo antes de devolverla.

La técnica de la búsqueda sincronizada, pues así la he denominado, es uno de los avances más significativos de los últimos años en cuanto al debate religioso se refiere. Consiste en debatir dos contra uno, preferiblemente. Un miembro del equipo enfrenta al contrario, en el cuerpo a cuerpo, mientras el otro le busca las citas bíblicas con mucha agilidad. Es como si uno lanzarla las piedras y el otro se las acercara. Antes, cuando me mantenía en forma y activo en el circuito, implementábamos técnicas de baja tecnología: revistas Atalaya subrayadas, fechas históricas anotadas o hasta versículos transcritos. Con eso de transcribir textos no tuvimos mucho éxito. Los contrarios impugnaron el recurso argumentando que era ilegal. Anotar versículos en papel, en la competencia religiosa, equivaldría a utilizar esteroides en el béisbol.

Los recursos, técnicas y tecnologías implementadas en estas discusiones evolucionan rápido, si parpadeas, pierdes el ritmo y te conviertes en presa fácil. Ya estoy fuera de forma, y siento que hasta le he perdido el gusto al deporte —solo a la práctica claro está—. En otro tiempo, no bien hubiera llegado a casa y estaría practicando, para contrarrestar. Ahora solo me queda ver la competencia desde lejos. Los buenos peloteros, al perder destreza, habilidad, o entrar en años, terminan jugando Softball, un deporte igual de entretenido pero algo más lento. El debate religioso debería tener su equivalente, creo que solo así me reintegraré al deporte luego de mi año sabático, de lo contrario, me retiro para siempre.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



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