La fiesta del chivo
El martes pasé por la librería a buscar un ejemplar de La fiesta del chivo, novela de matices históricos sobre la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina, dictador dominicano que mantuvo nuestro país maniatado entre 1930-1961 —que nadie se llame a engaño, no es biografía, es una novela basada en hechos históricos, repleta de recursos literarios y de imaginación —. De Mario Vargas Llosa, su autor, no he leído mucho, solo parte de su obra periodística, en especial, su columna «Piedra de toque», reunida en un libro del que no recuerdo el titulo, y una película no muy recomendada para santos ojos cristianizados basada en otra de sus novelas: Pantaleón y las visitadoras.
En la Semana Santa pude avanzar un buen poco, por lo que ya le tomé más o menos el ritmo al asunto. El libro tiene tres hilos principales: La historia de Urania Cabral, hija de un funcionario del régimen quien fue ofrecida al Jefe cuando era una niña; el complot para ajusticiar al tirano y los últimos momentos de Trujillo.
Casualmente, voy leyendo al mismo tiempo A sangre fría, una «not fiction novel», como dicen los gringos, sobre el cuádruple asesinato de una familia metodista de Kansas, los Cluter, escrita por Truman Capote. La relación entre Capote y Llosa está supuesta en que quienes critican La fiesta del chivo, le aplican a esta novela del peruano las mismas reglas que Capote se trazó para impulsar lo que se ha llamado el nuevo periodismo: relatar hechos históricos comprobables desapasionadamente, con exactitud periodística, pero con técnicas literarias propias de la ficción. Demás está decir que el estilo impulsado por Capote es muy distinto al utilizado por Llosa.
Los nacionalistas puritanos no pueden observar la obra de Mario Vargas Llosa tal como el la presentó: una novela. Esperan que tenga la exactitud de una biografía o la precisión histórica de un documental. Esto es novela, solamente, no periodismo novelado.
Lo que me motivó a leer esta novela fue el próximo estreno en el país de la película basada en el libro, dirigida Luís Llosa, primo del autor. Ahora se complica la situación, pues no solo estamos hablando de un acercamiento a esta parte de la historia dominicana desde los ojos novelísticos de Mario Vargas Llosa, sino, de la reinterpretación de su mirada, en gran parte imaginaria, por un director de cine, quien afirma haber disfrutado de gran libertad creativa. Aun así, no veo en esto grandes inconvenientes. Ahí están los documentales de Rene Fortunato, para los que aspiren a exactitudes históricas.
Claro está, mucha gente leerá esta novela o verá la película de Luís Llosa y se creerá que todo lo mencionado, narrado o visto sucedió tal cual. Pero a fin de cuentas, eso es escribir novelas o firmar películas: lograr en el lector, o en el espectador, una suspensión de la realidad. Todavía hay mucha gente anda creyendo que la pasión de Cristo sucedió íntegramente como la contó Mel Gibson en su película. En este sentido, quizás estas obras de los primos Llosa no sean útiles para explicar a los bachilleres la historia del país, pero sí para adentrar a la gran masa, quienes de no ser por la gran pantalla o la novela no estarían interesados, en la historia de nuestro pueblo.
Les dejo con algunos comentarios de Rene Fortunato, documentalista dominicano, sobre las imprecisiones históricas de la película, publicados hoy en el periódico Listín Diario:
- La noche que mataron a Trujillo, la persona que avisa al General Pupo Román de la desaparición del Jefe y de que algo malo le ha sucedido, es el General Arturo Espaillad, alias “Navajita”, no Jonny Abbes García, como aparece en el Film.
- En vida de Trujillo, el movimiento revolucionario 14 de Junio nunca hizo una manifestación pública en las calles contra el régimen.
En sus palabras:
Señalo solo estos dos, por considerarlos los más relevantes, pero en el largometraje de Luis Llosa hay una serie de detalles y situaciones difíciles de concebir sobre la llamada Era de Trujillo.













“…no sean útiles para explicar a los bachilleres la historia del país, pero sí para adentrar a la gran masa, quienes de no ser por la gran pantalla o la novela no estarían interesados, en la historia de nuestro pueblo.”
Estoy totalmente de acuerdo. Despues de leer este libro tuve curiosidad por averiguar un poquito mas de la historia de tu pais…
Y no sabia de la pelicula :O
Betty, me da gusto que te intereses por la historia de mi país. Aquí se estrenó la película el jueves pasado y aún no la he visto. Quiero primero terminar la novela, me falta poco.
Comentas que tal la pelicula, va????
Tendre q’ averiguar sobre su distribucion aca…
necesita la letra de la cancion “mataron al chivo”
quien me puede ayudar es para un trabajo de la universidad
necesito la cancion mataron al chivo, crees q me la envie spor correo por favor que la necesito para una exposicion en la universidad…
Rosmery, conozco la canción, pero no sé donde podrías conseguirla.
necesito saber quienes participaron en la muerte de trujillo una informacion muy afondo, cualles grupos participaron en en la caida del regimen de trujillo y el aspecto economico, politico y social del regimen de trujillo. es para una exposicion. gracias
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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