Aquí no se canta en inglés
En esta cuarta parte de la historia sobre el Misionero Brian, empiezan las dificultades. El enfrentamiento que aquí se menciona guarda alguna relación directa con Para combinar canciones, un cuento anterior. Se podría decir que es esta la cuarta parte de la historia de Brian y al mismo tiempo la segunda de otra, sobre la difícil relación entre Pineda y Severino. ¿Muy complicado? Siga leyendo y no se afane.
Desde la puerta del templo, el pastor Severino divisó a lo lejos la larga silueta de Pineda, quien venía caminando hacia él junto a Brian, el nuevo misionero. No le gustó. Para nadie era un secreto que Pineda, director de alabanzas de la pequeña congregación, no era precisamente el mejor amigo de Severino. Ambos eran miembros fundadores de la iglesia y habían tenido discusiones y enfrentamientos históricos a lo largo de los años.
Sus conflictos se remontan a los tiempos cuando todavía Severino trabajaba la tierra. Discutían interdiario, pues el cause del canal de riego se cambiaba, un día para las tierras del lado izquierdo del camino y otro para las del lado derecho. Sus tierras estaban de frente. Aunque todavía vivía de arrendar su parcela, el pastor ya estaba medio retirado de los oficios agrícolas, solo así terminaron sus enfrentamientos por el agua.
Ahora, con la llegada del nuevo misionero, Severino seguía siendo tan competitivo como siempre. Fue a recoger a Brian a la parada el autobús, y diseñó al dedillo su estrategia de acercamiento, por medio de la conversación. Aunque era el guitarrista oficial, a la casa que se dirigió Brian cuando quiso ensayar las canciones del domingo —pues quería cantar— no fue a la del pastor, sino, a la del vocalista principal y director de alabanzas: Pineda.
Desde la comilona de la noche anterior, cuando casualmente cantaron Amazing Grace para toda la congregación, se fraguó entre Brian y Pineda una prospera amistad. Severino se dio cuenta que las cosas iban mal, pues esa noche no dejaron de hablar, cantar y reírse. Perdió ahí mismo la emoción que le había embargado desde que recibió la carta del Comité de Misiones de la iglesia de Florida, informándole sobre el envío del nuevo misionero. Se le apagó el rostro en el mismo momento en que Pineda comenzó a cantar a dúo con el gringo —desde esa vez no volvió a llamarlo Misionero Brian, sino, gringo, en tono despectivo—.
Habían estado juntos casi toda la tarde. Brian fue a la casa de Pineda al bajar el sol, cuando este terminaba de trabajar la tierra. Severino ardía en celos, para él era inconcebible que Brian estuviera alterando los programas de la iglesia, propiciado por Pineda, y se lo hizo saber.
—Oh, que bueno encontrarlos juntos —les dijo el pastor—. Precisamente hoy pasé por su casa, Justino, a entregarle las canciones del próximo domingo. Los escuché desde afuera cantando en inglés tan entretenidos que no me molesté en interrumpir.
—Si, ensayábamos el devocional —responde Justino—, Brian y yo cantaremos juntos el domingo.
—Queremos introducir algunas canciones en inglés, pues según vimos ayer, tienen buena aceptación entre los hermanos —agregó el misionero.
Severino estaba que soltaba chispas por la cercanía que demostraban mientras hablaban, pero transparentó las verdaderas razones de su enojo —los celos—, por medio de otras cosas.
—Quiero definir algunos puntos —tronó el pastor—. Nuestra iglesia tiene horarios de ensayos definidos. Usted bien los conoce, Justino, los realizamos los sábados por la tarde aquí mismo en la iglesia. Eso es lo primero. Lo segundo es, que aquí mando yo —enérgico—, y se cantan canciones alusivas al mensaje, como nos enseño ese gran misionero, el reverendo Samuel. Por cosas como estas es que el evangelio está como está. Los jóvenes siempre se dejan llevar por las novedades del tiempo y las modas del momento. Esta congregación se ha mantenido idéntica a como la dejaron ellos, «los santos misioneros»; con los mismos miembros, las mismas canciones y hasta los mismos bancos que antes. Justo ahora no vamos a comenzar a improvisar.
Brian se quedó sin palabras, pues desde su llegada, Severino no lo había dejado descansar con sus atenciones. Hasta le cedió el único abanico que tenía en su casa, para que el nuevo misionero no tuviera que batallar con los mosquitos y el sofocante calor del lugar.
—No pretendemos cantar solo en inglés —le aclaró Brian, casi temblando—, son solo una o dos estrofas como hicimos ayer.
—¡Aquí se adora en espíritu y en Verdad! —gritó Severino— Nada hacemos con cantar bonito o en otras lenguas si los miembros no lo entienden. Nuestros miembros no sabe ni escribir la “o” con un canuto, ¿como piensan ustedes dos ponerlos a cantar en inglés? Tenga la lista, Pineda, y no me haga como la vez aquella, cuando me cambió las canciones.
Les dejó el papel en la mano y entró al templo, a orar. Brian y Pineda se miraban el uno al otro, sin saber que decir. Ellos solo querían hacer más contemporáneo el momento de adoración.









¡Si no hay Coca-Cola . . . aquí va a haber candela!
A&R
Ya lo dijo Fausto Lirano:”Coca Cola: definitivamente la bebida de los santos”…
Facundo Cabral afirmó que:”a Dios le gusta la Coca Cola”
Guy Muse (misionero en Ecuador) dice: “la Coca Cola ha llegado a impactar a todo el planeta”
Y a mi… Ya me gustó esto de citar a otros Ja!
¡Yo también quiero el tan esperado relato!!!
Alex y El Perro, ya está publicado el de la Coca-Cola. Espere no decepcionar, pues al parecer había montada una campaña de expectativa. Bendiciones!
Dios dice que aunque sabemos que uno o otra cosa no impide un servicio solo lo que esta en nuestro corazon y el lo recive pero el tambien dice que nos tenemos que someter a nuestros lideres con humildad y aceptar aun las cosas que no nos agradan depues que no le faltemos a DIOS. Yo lo entiendo pero vamos a orar y pedirle a nuestro senor que le ayude para que puedan traer alabanzas en ingles. Paciensa mi Hermano!!!!!!!!!!!!11
Si que me he reido con tus cuentos.
Acabo de descubrir tu blog y estoy entretenidisima.
En este …”no se canta en inglés” hay una frase que me causó más gracia aun, y es aquello de “Nuestros miembros no saben escribir la “o” con un canuto”…
Canuto: es el apelativo o mote con que se denomina aquí en Chile a los protestantes o evangélicos de manera a veces peyorativa.
Así es que te imaginarás lo que sería intentar escribir con un canuto por acá. je je je
Saludos
Viky
PD:Te felicito también por todos los temas que desarrollas de manera tan didáctica
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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