Aquí no se canta en inglés — PezMundial
PezMundial

Aquí no se canta en inglés

Rafael Pérez 26 April 2006 : 10:43 am 952 Lecturas
Esta es una de las partes de este cuento. Pueden ver el índice completo del mismo.

En esta cuarta parte de la historia sobre el Misionero Brian, empiezan las dificultades. El enfrentamiento que aquí se menciona guarda alguna relación directa con Para combinar canciones, un cuento anterior. Se podría decir que es esta la cuarta parte de la historia de Brian y al mismo tiempo la segunda de otra, sobre la difícil relación entre Pineda y Severino. ¿Muy complicado? Siga leyendo y no se afane.

MicrofonoDesde la puerta del templo, el pastor Severino divisó a lo lejos la larga silueta de Pineda, quien venía caminando hacia él junto a Brian, el nuevo misionero. No le gustó. Para nadie era un secreto que Pineda, director de alabanzas de la pequeña congregación, no era precisamente el mejor amigo de Severino. Ambos eran miembros fundadores de la iglesia y habían tenido discusiones y enfrentamientos históricos a lo largo de los años.

Sus conflictos se remontan a los tiempos cuando todavía Severino trabajaba la tierra. Discutían interdiario, pues el cause del canal de riego se cambiaba, un día para las tierras del lado izquierdo del camino y otro para las del lado derecho. Sus tierras estaban de frente. Aunque todavía vivía de arrendar su parcela, el pastor ya estaba medio retirado de los oficios agrícolas, solo así terminaron sus enfrentamientos por el agua.

Ahora, con la llegada del nuevo misionero, Severino seguía siendo tan competitivo como siempre. Fue a recoger a Brian a la parada el autobús, y diseñó al dedillo su estrategia de acercamiento, por medio de la conversación. Aunque era el guitarrista oficial, a la casa que se dirigió Brian cuando quiso ensayar las canciones del domingo —pues quería cantar— no fue a la del pastor, sino, a la del vocalista principal y director de alabanzas: Pineda.

Desde la comilona de la noche anterior, cuando casualmente cantaron Amazing Grace para toda la congregación, se fraguó entre Brian y Pineda una prospera amistad. Severino se dio cuenta que las cosas iban mal, pues esa noche no dejaron de hablar, cantar y reírse. Perdió ahí mismo la emoción que le había embargado desde que recibió la carta del Comité de Misiones de la iglesia de Florida, informándole sobre el envío del nuevo misionero. Se le apagó el rostro en el mismo momento en que Pineda comenzó a cantar a dúo con el gringo —desde esa vez no volvió a llamarlo Misionero Brian, sino, gringo, en tono despectivo—.

Habían estado juntos casi toda la tarde. Brian fue a la casa de Pineda al bajar el sol, cuando este terminaba de trabajar la tierra. Severino ardía en celos, para él era inconcebible que Brian estuviera alterando los programas de la iglesia, propiciado por Pineda, y se lo hizo saber.

—Oh, que bueno encontrarlos juntos —les dijo el pastor—. Precisamente hoy pasé por su casa, Justino, a entregarle las canciones del próximo domingo. Los escuché desde afuera cantando en inglés tan entretenidos que no me molesté en interrumpir.
—Si, ensayábamos el devocional —responde Justino—, Brian y yo cantaremos juntos el domingo.
—Queremos introducir algunas canciones en inglés, pues según vimos ayer, tienen buena aceptación entre los hermanos —agregó el misionero.

Severino estaba que soltaba chispas por la cercanía que demostraban mientras hablaban, pero transparentó las verdaderas razones de su enojo —los celos—, por medio de otras cosas.

—Quiero definir algunos puntos —tronó el pastor—. Nuestra iglesia tiene horarios de ensayos definidos. Usted bien los conoce, Justino, los realizamos los sábados por la tarde aquí mismo en la iglesia. Eso es lo primero. Lo segundo es, que aquí mando yo —enérgico—, y se cantan canciones alusivas al mensaje, como nos enseño ese gran misionero, el reverendo Samuel. Por cosas como estas es que el evangelio está como está. Los jóvenes siempre se dejan llevar por las novedades del tiempo y las modas del momento. Esta congregación se ha mantenido idéntica a como la dejaron ellos, «los santos misioneros»; con los mismos miembros, las mismas canciones y hasta los mismos bancos que antes. Justo ahora no vamos a comenzar a improvisar.

Brian se quedó sin palabras, pues desde su llegada, Severino no lo había dejado descansar con sus atenciones. Hasta le cedió el único abanico que tenía en su casa, para que el nuevo misionero no tuviera que batallar con los mosquitos y el sofocante calor del lugar.

—No pretendemos cantar solo en inglés —le aclaró Brian, casi temblando—, son solo una o dos estrofas como hicimos ayer.
—¡Aquí se adora en espíritu y en Verdad! —gritó Severino— Nada hacemos con cantar bonito o en otras lenguas si los miembros no lo entienden. Nuestros miembros no sabe ni escribir la “o” con un canuto, ¿como piensan ustedes dos ponerlos a cantar en inglés? Tenga la lista, Pineda, y no me haga como la vez aquella, cuando me cambió las canciones.

Les dejó el papel en la mano y entró al templo, a orar. Brian y Pineda se miraban el uno al otro, sin saber que decir. Ellos solo querían hacer más contemporáneo el momento de adoración.

He ofrecido varias veces relatar el conflicto de Brian con la Coca-Cola, ya hasta he recibido quejas. Esta historia está por concluirse y eso viene en la última parte. Termina en esta semana.

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com

Compártelo en Facebook:


Más recientes

Selecciones

Tres peligros en la lectura Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

El centro de la adoración El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.

Emoción con fundamento Emoción con fundamento

Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.