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Superhéroes de papel

8 Febrero 2006 : 5:48 pm Rafael Pérez 343 views

PapelDurante años la unidad virtual de la iglesia se ha mantenido a salvo, tenemos suficiente doctrinas, normas y acuerdos que nos mantienen juntos. Esos son los superhéroes, nuestro salón de la justicia. En el momento que las cosas marchan mal siempre podemos pulsar el botón rojo. Contamos con ellos, los defendemos a uña y diente sobre cuanta cabeza se levante. Son iconos cristianos, nunca faltan en ningún debate.

Si dos hermanos discuten, por cuanta trivialidad sabemos discutir los creyentes, siempre hay un librito disponible, sus páginas nos darán luz. Nuestros superhéroes son de papel, viven dormidos entre ambas tapas de gordos tomos a la espera de nuevas aventuras. Rozamos con reverencia sus páginas, como frota el amo la lámpara de su genio, las invocamos y ellas se apresuran a venir, a imponer el orden, el buen juicio y el correcto proceder. Para nosotros, no hay situación tan oscura que no pueda ser aclarada recorriendo con el dedo el índice de alguna guía; tres acápites son suficientes, la mayoría de las veces.

Los más héroe-dependientes reciben consuelo con el simple asomo de un librito. Su corazón es confortado al sostener en sus manos el preciado tesoro. Las páginas de nuestros manuales son abiertas y muchos rostros se iluminan, algunos hasta dejan correr la saliva por sus bocas entreabiertas, con ansias. Es como si el oro y las piedras preciosas que durante años nos fueron velados, en un instante se exhibieran públicamente ante la multitud, abriendo un cofre. El brillo de nuestras doctrinas y dogmas hace brotar nuestros ojos. ¡Que amados son nuestros libros, poderosos superhéroes!

La triste realidad de nuestras congregaciones es que los creyentes estamos alineados, casi siempre, pero nunca unidos. Podemos organizarnos, nos sentamos todos como un solo hombre a decir que sí con nuestras cristianas cabezas aunque nuestro hombre interior le grite al alma que no. Nuestros evangélicos cuerpos están presentes, por lo que hay quórum (mitad más uno, de ser necesario), pero nuestra voluntad se mantiene ausente, muda, vejada y sin derechos.

Es vergonzoso, pero en pleno siglo veintiuno, con mucha teología, mucha doctrina y cabezas grandes, las iglesias son tan frágiles como en los tiempos más oscuros. Nuestras muchas líneas de dogmas y reglamentos son totalmente inefectivas cuando tienen que cumplir la función esperada, esa de la cual tanto alarde se hizo. No importa lo muy alineada que este una congregación en torno a libros o posiciones, nos falta amor, y por ahí nos viene la desgracia.

El cristianismo ha avanzado, de eso no caben dudas, el alto nivel de civismo que alcanzamos en el siglo pasado nos permitió ponernos virtualmente de acuerdo utilizando nuestros juegos de doctrina, sin emprender cruzadas. Basta con que haya suficiente papel rayado para tomar decisiones. Nuestros enfrentamientos ahora son limpios, nadie se ensucia las manos, la sangre no llega al río. Lamentablemente, nos ensuciamos los ojos, los oídos y hasta el alma. Le cortamos las venas a cualquier hermano, con el filo de aquella hoja de papel que prometía mantenernos juntos.

Hablo de unidad virtual, no real, más bien alineamiento; pues los hermanos no se unen ni se ponen de acuerdo en base a letras. No se cuando sucedió, pero fue real, cambiamos los sentimientos, el afecto y la consideración cristiana por tres resmas de hojas blancas y dos pintas de tinta negra. Vana cosa es hacer nudos o ataduras de papel, a la hora de la verdad, nos falta el amor, y nos sobran los libros, las letras, los acuerdos, las posiciones históricas y los muchos dogmas.

Ayer pasó una tragedia, ganaron las letras, perdió el amor. Los artilugios doctrinales pesaron más que la sangre, esa que tenemos en común todos los que somos de la misma familia y que nos debería bañar por dentro, a cada uno, uniéndonos. Algo todavía corre por nuestras cristianas venas, pero dudo mucho que sea sangre, me tienta creer que solo es agua.

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6 Comentarios »

  • Raysa Mata said:

    RAFAEL, Se muy bien lo que sentiste ayer, pareciera realmente que todo quedo en nada, y volveremos a las mismas andadas de ser necesario: ¨ No debemos dejarnos llevar de las emociones, ni siquiera de lo que dice la Palabra, ni de la guianza del Espiritu Santo , sino estrictamente de lo que dice EL REGLAMENTO¨, y yo me pregunto¿que hubiera hecho Jesus en una situacion asi?, ¿Que hacia la iglesia primitiva?

  • pame ocares said:

    hey!
    Ayer por fin pude imprimir “cristianismo simple” por muchas razones no podia no me gusta leer mucho del pc.
    Quisiera felicitarte… darte las gracias.
    ayer leía y releía tus articulos. muchos ya los habia leido en la pagina. pero son geniales. me identifique con muchos de ellos y te agradezco lo responsable y entregado que has sido en este espacio cibernetico.
    Bendiciones Rafael, más que decirlas, creo que pasa por orar. y le pido a Dios que te siga usando asi.
    Saludos desde Chile
    bye

  • Brigida Gonzalez said:

    He leido tu articulo, es el primero que leo, por lo que no tengo un perfil acabado de lo que escribes….En este “Los superheroes de papel”, te refieres a la Iglesia… nno se si te refieres a la Iglesia de Cristo, o a la Iglesia como institucion…creo que son dos cosas diferentes.
    Los que pertenecemos a la Iglesia de Jesucristo, solo tenemos a Jesus y todo lo que el representa, como nuestro heroe eterno, y el conocimiento de El, de su gracia, nos lleva cada dia a la busqueda de su rostro y su presencia atravez del Espiritu Santo en nuestras vidas…………y ten por seguro que veamos lo que veamos hay y habra un remanente fiel, que mantendra el gran legado de Dios atravez de Jesucristo.

  • Rafael said:

    Bendiciones hermana Brígida, un honor tenerla por aquí.

  • Alexander Rodriguez said:

    “No importa lo muy alineada que este una congregación en torno a libros o posiciones, nos falta amor, y por ahí nos viene la desgracia.”

    Rafael,

    Ya veo lo que me decias anoche, y verdaderamente tenemos algo en común, una desilución general con la “Iglesia” Institucional™.

    Siempre he pensado que los concilios, credos, y confesiones de fe son un recurso *sociológico*, no evangelístico en el sentido estricto de la palabra. Es decir, el habitar juntos por dos o tres horas los domingos en la mañana, de cualquier forma que sea, y mientras más sean pues mejor, es preferido versus saber por qué uno está allí y preocuparse por la razón que el otro tiene para estar allí. Las preguntas y las dudas no son permitidas, porque Dios no es autor de confusión, y hay que tener las cosas blanco o negro, si no encajas con la respuesta seca y plana (la que está escrita en el papel), pues tienes un problema, falta de fe, quizás no eres salvo después de todo, o talvez tienes un demonio montao, puede hacer una cita con el departamento de liberación espiritual, por favor.

    Perdóname si mi crítica (más bien un desahogo) es abrasivo . . . estoy aquí para cuando quieras hablarme.

    Tu hermano y siervo,

    A&R

  • Rafael said:

    Bendiciones Alex, muy bueno eso de la respuesta seca y plana. Por ahí se puede conseguir luz: dejar de utilizar nuestras plantillas preestablecidas para funcionar como iglesia. Creo que esa es una de las grandes raíces de este doblado árbol.

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