Religión y costumbre — PezMundial
PezMundial

Religión y costumbre

ReligionHe escuchado varias veces aquel comentario de que todas las religiones se basan en el temor, el miedo o los beneficios futuros. El cielo, una mejor vida (en la otra vida) o un paraíso de vírgenes y sábanas de seda. Tengo la sospecha de que el elemento más fuerte con que cuentan todas las religiones no es el miedo o el beneficio futuro, sino, que el hombre es un ser de hábitos y costumbres. Algo que todos tenemos dentro nos obliga a seguir haciendo eternamente aquellas cosas que hacíamos desde no se sabe cuando aunque ya ellas no tengan sentido para nosotros. Esta puede ser una definición simple de religión: costumbre.

De vez en cuando me dejo tentar por las cifras frías que cuentan del crecimiento de determinado credo, y me pregunto: ¿Cuántos de los encuestados seleccionarán X o Y religión solo porque en algún momento de sus vidas visitaron una escuela bíblica de verano, una mezquita o peregrinaron a algún lugar sagrado? Pero lo que es peor, y más alarmante desde mi punto de vista, ¿para cuantos creyentes de los que veo domingo tras domingo en mi iglesia, el cristianismo sigue siendo relevante? Es más, me atreveré a decir que muchos de los asistentes más fieles ya dejaron de creer hace tiempo en el cielo o el infierno, por lo que el temor o el beneficio ya no es la razón por la cual siguen asistiendo, sino por costumbre, simple y llana costumbre.

Bromeaba con un amigo pastor y le decía que tengo medida la mente evangélica y nuestra banco-dependencia. Podemos reunirnos una o dos semanas a la orilla del mar, en las casas o hasta en una barca como hacía el maestro con sus discípulos. Pero a la tercera semana algo nos sube por dentro, esa religión (costumbre) que cargamos en los tuétanos nos pide bancos, paredes y púlpitos, es casi imposible llegar sin ellos a la tercera semana.

Algunas congregaciones se ufanan por proyectar lo poco religiosas o convencionales que son. Pintan de verde lumínico las paredes del fondo, remueven los bancos de madera para colocar asientos amarillos – reclinables –, cambian el púlpito de caoba por uno de cristal y para cerrar con broche de oro, el pastor no predica en traje formal, sino, en pantalones cortos y camisas hawaianas. ¡Pero en el fondo, todos es igual a como lo hacíamos hace 500 años! ¡No hay ninguna diferencia significativa!

Quizás nosotros entreguemos el programa de la semana en papel y ellos con Datashow, o letreros de neón, pero todos hacemos lo mismo, aunque con diferentes formas y colores. Esos genes religiosos que llevamos en la sangre se encargan de estandarizar la cristiandad, de limitar nuestros movimientos. Así lo aprendimos y sí lo seguiremos haciendo; pero para sentirnos bien con nosotros mismos, en vez de colgar una cruz en el techo o llenar las columnas de santos, colgamos versículos bíblicos en las paredes.

En la práctica, muchos creyentes inicialmente llegaron a Cristo por temor o desesperación. Paradójicamente, en un año o dos esa desesperación fue superada y el temor ya no es lo que era, pero siguen tan fieles como el primer día, la costumbre los mantiene sentados en sus bancos. Realmente las iglesias no están llenas de hombres atemorizados que se congregan por evitar el infierno o para ganar el cielo, sino, de seres de hábitos y costumbres, como lo somos todos.

Etiquetas:

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com



Selecciones

[Ensayo] Conflictos en la iglesia

[Ensayo] Conflictos en la iglesia

Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.

Tres peligros en la lectura

Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto

Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Que se conviertan a Cristo

Que se conviertan a Cristo

El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.

El centro de la adoración

El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.