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Religión y costumbre

24 February 2006 : 11:53 am Rafael Pérez 1,138 Lecturas

ReligionHe escuchado varias veces aquel comentario de que todas las religiones se basan en el temor, el miedo o los beneficios futuros. El cielo, una mejor vida (en la otra vida) o un paraíso de vírgenes y sábanas de seda. Tengo la sospecha de que el elemento más fuerte con que cuentan todas las religiones no es el miedo o el beneficio futuro, sino, que el hombre es un ser de hábitos y costumbres. Algo que todos tenemos dentro nos obliga a seguir haciendo eternamente aquellas cosas que hacíamos desde no se sabe cuando aunque ya ellas no tengan sentido para nosotros. Esta puede ser una definición simple de religión: costumbre.

De vez en cuando me dejo tentar por las cifras frías que cuentan del crecimiento de determinado credo, y me pregunto: ¿Cuántos de los encuestados seleccionarán X o Y religión solo porque en algún momento de sus vidas visitaron una escuela bíblica de verano, una mezquita o peregrinaron a algún lugar sagrado? Pero lo que es peor, y más alarmante desde mi punto de vista, ¿para cuantos creyentes de los que veo domingo tras domingo en mi iglesia, el cristianismo sigue siendo relevante? Es más, me atreveré a decir que muchos de los asistentes más fieles ya dejaron de creer hace tiempo en el cielo o el infierno, por lo que el temor o el beneficio ya no es la razón por la cual siguen asistiendo, sino por costumbre, simple y llana costumbre.

Bromeaba con un amigo pastor y le decía que tengo medida la mente evangélica y nuestra banco-dependencia. Podemos reunirnos una o dos semanas a la orilla del mar, en las casas o hasta en una barca como hacía el maestro con sus discípulos. Pero a la tercera semana algo nos sube por dentro, esa religión (costumbre) que cargamos en los tuétanos nos pide bancos, paredes y púlpitos, es casi imposible llegar sin ellos a la tercera semana.

Algunas congregaciones se ufanan por proyectar lo poco religiosas o convencionales que son. Pintan de verde lumínico las paredes del fondo, remueven los bancos de madera para colocar asientos amarillos – reclinables –, cambian el púlpito de caoba por uno de cristal y para cerrar con broche de oro, el pastor no predica en traje formal, sino, en pantalones cortos y camisas hawaianas. ¡Pero en el fondo, todos es igual a como lo hacíamos hace 500 años! ¡No hay ninguna diferencia significativa!

Quizás nosotros entreguemos el programa de la semana en papel y ellos con Datashow, o letreros de neón, pero todos hacemos lo mismo, aunque con diferentes formas y colores. Esos genes religiosos que llevamos en la sangre se encargan de estandarizar la cristiandad, de limitar nuestros movimientos. Así lo aprendimos y sí lo seguiremos haciendo; pero para sentirnos bien con nosotros mismos, en vez de colgar una cruz en el techo o llenar las columnas de santos, colgamos versículos bíblicos en las paredes.

En la práctica, muchos creyentes inicialmente llegaron a Cristo por temor o desesperación. Paradójicamente, en un año o dos esa desesperación fue superada y el temor ya no es lo que era, pero siguen tan fieles como el primer día, la costumbre los mantiene sentados en sus bancos. Realmente las iglesias no están llenas de hombres atemorizados que se congregan por evitar el infierno o para ganar el cielo, sino, de seres de hábitos y costumbres, como lo somos todos.

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7 Comentarios »

  • Fausto Liriano dijo:

    Una vez leí en un libro de C.S. Lewis sobre el sentido perdido de las palabras era algo como:
    “La palabra caballero originalmente era un gran reconocimiento; uno que poseía un cuarto de armas y muchas propiedades. Cuando llamabas a alguien ‘caballero’ no estabas elogiándolo sino confirmando un hecho. Si tu decías que él no era ‘un caballero’ no estabas insultándolo sino dando información. No había ninguna contradicción diciendo que Juan era un mentiroso y un caballero, cuando tampoco hay contradicción diciendo que una persona es un cretino y un Ingeniero exitoso. Pero luego vinieron personas que decían- tan correctos, caritativos, espirituales, sensibles, tan lo que sea pero innecesariamente- ‘Ah, ¿pero seguro que lo más importante de un caballero no es que tenga un cuarto de armas y muchas propiedades sino como se comporta? ¿Seguramente existe un verdadero caballero que se comporta como los verdaderos caballeros se comportan? Entonces en ese sentido ¿seguro que Edward es mucho más caballero que John?’ Ellos estaban bien. Ser honorable y cortejar y ser valiente es, por supuesto, mucho mejor que tener un cuarto de armas. Pero no es lo mismo. Lo peor es que no es una cosa en la que todos estamos de acuerdo. Llamar a un hombre ‘caballero’ en este nuevo, refinado sentido, se ha convertido, de hecho, no en una forma de dar información acerca de él, pero en una forma de elogiarlo: negar que él es un ‘caballero’ es una forma de insultarlo. Cuando una palabra cesa en su función de ser un término que describe y pasa a ser un término de alabanza, no dice mucho sobre su objeto: solo te dice la actitud del que la menciona hacia ese objeto.”
    Creo que la palabra RELIGION es mal usada, igual que IGLESIA, igual que CRISTIANOS… creo que nosotros somos los que tenemos el chip mal…

  • osmin penado dijo:

    paz de cristo hermano rafael
    en verdad que el evanjelio lo estan que mando
    el evanjelio en verdad esto es bergonsoso
    Dios lo bendiga

  • osmin penado dijo:

    ami medad lastima lo que esta pasando
    pero en verdad que con el evanjelio se quieren
    ser muy espirituales pero no lo son perdone la exprecion hermano rafael

  • marina dijo:

    es muy verdadero lo q dices, sin darnos cuenta el ir a la iglesia se vuelve costumbre pero no es solo porque ya no tengamos temor al infierno o a la muerte,es q es lo que verdaderamente da temor es perder la costumbre de ir, no se si me entiedas, pero creo que si.

  • Betty dijo:

    Este miercoles pense bastante en esto.

    Estaba suepr cansada y no fui al culto. Me senti mal. Hace casi 2 a*os tuvimos un problema super grande en mi fam., “el cielo se estaba cayendo” para mi… Dios nos dio un milagro, ahora todo quedo atras, es un testimonio pero en esa ocacion prometi no dejar de asistir a la iglesia ni alejarme de Dios, para estar firme y fuerte en caso de otra tempestad…. entonces, no he faltado a la congregacion, aunq’ en el pasado he ido sin ganas, al estar ahi EL SERMON ES PARA MI. Creo q’ me entienden? (de esas veces q’ pensamos q’ el pastor segurametne tiene una camara en mi casa o ha hablado con mi fam… pero concluimos q’ es simplemente Dios mirando mi coranzon)

    No fui porq’ senti q’ iria solo por costumbre. Porque era un miercoles y esperaban verme ahi, pero no tenia ganas… lo religiosa en mi se siente mal. Lo espiritual en mi (?) siente q’ debi leer la biblia un rato, platicar con Dios y dormirme temprano… pero otro evento ese dia hizo q’ nuevamente el cielo en mi mundo temblara… EL CIELO SE ESTA CAYENDO DIOS, y nuevamente no estuve en mi puesto…

  • Samuel R. Vargas dijo:

    Bendiciones!

    Muy interesante el comentario. Debemos observar nuestro estilo de vida cristiano para no caer en esa religiosidad tan profunda. La vida del cristiano es más que el culto de los domingos o de otro día de la semana y sus respectivos programas, los estudios bíblicos o los demás ministerios que dirijimos. Se trata del gran paso que dimos, ese momento en el que nuestra vida cambió su curso cuando el Señor Jesús nos enamoró con sus palabras y su sabiduría, su plan de salvación y su inmenso amor por nosostros. El temor que debe habitar en nosostros es el temor del Señor, el cual es principio de toda sabiduría. Debemos siempre de asistir a nuestras actividades de nuestras congregaciones, no por “automaticidad”, sino con el corazón dispuesto a adorar a nuestro Dios todos juntos en armonía y comprometidos con El por lo que ha hecho de nosostros y en nosostros. Mantengamos viva la misión que Cristo Jesús nos encomendo: predicar con amor el evangelio a toda criatura.
    Dios les continúe bendiciendo!!

  • Raul Canelo dijo:

    Hola me llama Raul

    soy de Chile

    Me gustaria decir que yo me congrego en la iglesia no por temor jamás fue por temor, primero fue curiosidad, luego cuando entendí que era un pecador perdido recibia Jesús como mi salvador arrepentido por mis pecados, y seguí congregandome por gratitud. me bautice y ahora sigo congregandome porque él esta en medio de dos o tres que se reunen en su nombre. Porque así me alimento junto con mis hermanos de su Palabra y juntos en comunión unos con otros crecemos en el Señor.

    A fin de cuenta es por gratitud y por amor, porque él me amó primero

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