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El chance de 1984

Rafael Pérez 13 February 2006 : 3:31 pm 588 Lecturas

1984Estoy leyendo 1984, de George Orwell. Es una novela pesimista sobre una ciudad totalmente controlada, cerrada y sin posibilidad de autonomía, de ningún tipo. En la ciudad de la ficción, solo existe un partido que controla el estado totalitario que somete al pueblo por medio de la propaganda, el control de la información, el temor y el adoctrinamiento. Los ciudadanos viven en un estado de vigilancia constante, alertas ante un mensaje propagandístico que reza: «El gran hermano te vigila». A esto se une la telepantalla, un moderno instrumento de espionaje que captura todos sus sonidos y movimientos.

En medio de esta claustrofobia, Winston, el protagonista, comienza a escribir un diario (actividad también peligrosa) aprovechando lo que yo interpreto como el hueco de todo sistema. Dice:

Por alguna razón, la telepantalla de la sala (la de su casa) estaba en una posición extraña. En lugar de estar colocada, como era normal, en la pared del fondo, desde donde se dominaba toda la habitación, estaba sobre el muro más largo, frente a la ventana. A un lado de ella había un hueco, en donde ahora estaba sentado Winston, y el cual, cuando construyeron los apartamentos, estaba destinado a guardar libros.

Por este afortunado detalle de construcción, sin ninguna razón explicable, este hombre inició la escritura de un diario por medio del cual cambiaría el curso de los acontecimientos. También dice, poco después, que aunque ya había olvidado todo su pasado, pues por medio del adoctrinamiento perdió la noción de cómo eran las cosas anteriormente, al escribir las primeras líneas, pudo recordar otras cosas. Documentó un conjunto mínimo de recuerdos a los que llamó “tonterías”, pero haciéndolo, pudo recordar otros recuerdos similares, su mente se aclaraba.

Esto me provoca creer que siempre hay una oportunidad, siempre queda algún apartamento mal construido. Siempre existe algún hueco vacío donde uno puede guardarse a escribir “tonterías” para aclarar la mente. Ahí, donde se suponía que debía haber solo libros, en ese pequeño rincón, ahora, en 1984, había un chance, una oportunidad.