Un gran barco que llegó a su puerto — PezMundial
PezMundial

Un gran barco que llegó a su puerto

Rafael Pérez 17 January 2006 : 1:56 pm 1,421 Lecturas

BarcoHablando con un amigo sobre los programas que tradicionalmente han implementado las iglesias, le explicaba, desde mi punto de vista, que si no estamos ante una crisis, no tardará mucho antes de que el agua nos llegue al cuello. Sé que hablar de cambios en instituciones tan tradicionales como las escuelas bíblicas, más que traumático es casi un imposible, pero también estoy bien consiente de que la peor forma de aprender a nadar es cuando el agua nos está por tapar la nariz, si aprovechamos ahora, que todavía tenemos medio cuerpo seco, nos evitaremos el susto.

He notado lo difícil que es para los cristianos cambiar de barco, ya que no estamos preparados para hacer diferencias entre el fondo y la forma. Solo por poner un ejemplo. Si una iglesia decidiera discipular sus miembros con algo que no incluya reuniones la mañana del domingo fuera de un aula, más de uno pegará el grito, pues se imaginaría que se acabó el interés en el estudio de la palabra. No terminamos de entender que la escuela bíblica como tal es solo un programa, o una conveniencia del momento que puede ser que ya no sea útil dentro de cincuenta años, siendo muy optimistas. El principio detrás de la forma es que los creyentes deben conocer las escrituras, la forma que aprendimos hace años y defendemos como si fuera el fondo se llama escuela bíblica dominical. La escuela bíblica ha sido un excelente barco, pero sospecho que está por llegar a su puerto.

Para poder ver la escuela bíblica como un barco es necesario conocer la historia de la misma. A finales del siglo XVIII, Roberto Raikes popularizó las escuelas dominicales por toda Inglaterra. Su objetivo era claro y estaba bien justificado por una conveniencia del momento: alfabetizar los niños pobres a quienes sus padres no podían enviar a la escuela, al mismo tiempo los integraban al culto. Era una visión doble, por un lado, un servicio social, y por el otro, una oportunidad de alcance.

Si se piensa en la escuela bíblica como un barco se entenderá que la misma no eternamente ha sido parte de la vida de la iglesia, sino, que nos movió de un sitio a otro, y bastante bien que lo hizo. No vivimos dentro del barco, sino que lo usamos durante un tiempo. De forma preocupante, en el siglo pasado la escuela bíblica dejó de ser un programa más, llegando a convertirse en el programa principal, o como algunos han dicho: en el corazón de la iglesia. El fuerte impulso de la escuela bíblica en la primera mitad del siglo veinte debe ser visto como la respuesta de la iglesia al avance científico, un enfoque bastante reaccionario. Inició como una pequeña barca del servicio social de la iglesia hasta que llegó a convertirse en su buque insignia.

No quiero presentar la escuela bíblica como un programa desfasado, sino más bien, como lo que fue. Quizás ha sido la estrategia más fructífera de la iglesia en muchos años, pero debemos entender cuando seguir en un barco y cuando cambiarnos a otro. Dejo por hoy el tema a este punto para continuarlo mañana hablando de otras embarcaciones posibles.

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com

Compártelo en Facebook:


Más recientes

Selecciones

Tres peligros en la lectura Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

El centro de la adoración El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.

Emoción con fundamento Emoción con fundamento

Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.