Continuando el tema anterior sobre los creyentes difíciles, hoy paso a concluirlo hablando de tolerancia. Esta parte sería la inversa de la anterior, pero viene en la misma línea.
Al contrario de los casos mencionados, hay otros creyentes a quienes no les falta la santidad, a ellos les sobra. Algunos de mis hermanos mantienen el tanque en Full, por lo que se dan a la tarea de vivir criticando los que se quedan por gasolina, aquellos que andan con la aguja en E. No quiero ser despectivo, pero en las carreras de velocidad, los conductores más lentos con los que más combustible cargan, la destreza de los buenos corredores está en mantener el tanque con el combustible necesario para completar la carrera sin llevar mucho sobrepeso.
La triste realidad es que los súper santos, los que tienen el tanque rebosante, son los que menos se mueven por la causa de Cristo, tienen encima un peso tan grande que lo único que saben hacer es estacionarse en la carretera a criticar a los demás conductores. El amor Cristiano se demuestra llevando el combustible necesario y algunos galones adicionales por si encontramos un hermano sin fuerzas en la carretera.
Debemos saber aprovechar los creyentes de mal carácter, ellos son una bendición para cualquier iglesia. Hay personas de formas toscas, rusticas y poco cariñosas. Muchos hermanos pasan años sin dirigirnos la palabra y cuando lo hacen es para una reprensión. Los cristianos con este perfil deben funcionar como limas, herramientas para afilar nuestro carácter. Viviré eternamente agradecido de esos hermanos con los que he tenido que morderme la lengua o meterme la mano en los bolsillos para no desesperarme. A lo largo de mi caminar con Dios han sido herramientas poderosas para moldear mi carácter. Toda congregación debe hacerse con algunos de ellos, no son buenos para recibir a las visitas en la puerta, pues son parte del cuarto de maquinas de Dios. Tienen el uniforme engrasado y las manos rusticas, pero hacen tremendo trabajo para el beneficio de sus hermanos. Cuando comprendemos que hasta los creyentes más agrios sirven para hacer limonada elevamos nuestro nivel de tolerancia.
Lo último que quiero tratar sobre el tema es que una iglesia crece en sinceridad cuando comprende a Dios le gustan los ecosistemas variados. Dios no tiene una línea de producción por donde va sacando creyentes con madurez estándar, el tiene un taller, como el alfarero, donde le dedica tiempo de calidad a cada uno de sus hijos. Debemos comprender que en una iglesia siempre tendremos variedad, creyentes tan maduros que están casi cayendo de la mata y otros que recién comienzan a madurar y no son muy estables en su caminar con Dios.
Los hermanos débiles no deben ser una vergüenza para la iglesia, sino un testimonio al mundo de que somos reales, sinceros y accesibles. Nadie querrá visitar una iglesia de perfeccionistas o integrarse como novato a un equipo de profesionales. A fin de cuentas debemos creer en la gente, en que cada uno de nuestros hermanos tiene el potencial de crecer. Si Dios creyó en ti para alcanzarte con su gracia, yo también. No te amo porque eres perfecto, te amor porque eres parte de la familia, sin importar tu condición.