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Los regalos del reino

Rafael Pérez 9 January 2006 : 10:29 am 442 Lecturas

RegaloLeía hoy, en mi estudio personal, la historia del paralítico que esperaba un milagro en el estanque de Betesda. Es una historia bastante rara. Junto al paralítico, había también una multitud de necesitados que esperaban lo mismo que él, un milagro. Se complica todavía más, pues al parecer tenían una tradición que decía que de tiempo en tiempo un ángel agitaba el agua y el primero en entrar al estanque recibía el único milagro que daría el enviado divino ese día. A fin de cuentas era eso: un milagro, un determinado día, para una única persona. No pude evitar verme a mí mismo en ese hombre.

Por defecto, el paralítico estaba fuera de la competencia. Era mucho más probable que el ciego, el de la mano seca o cualquier otro enfermo con mejores piernas llegara primero. Aparte de esto, ¿quien sacrificaría su oportunidad para cargar con un paralítico? Ningún hombre piensa en otro cuando se habla de ventajas.

Jesús le preguntó si quería ser sano y parece que el paralítico pensó que un buen hombre (cosa extraña) estaba dispuesto a esperar con él por tiempo indefinido la llega del ángel para salir corriendo a lanzarlo al estanque, cuando se moviera el agua. Aquí esta la justicia del reino, Jesús le devolvió la salud sin tener que competir. Últimamente me he deleitado viendo al maestro entregar regalos a personas que de otro modo no podrían conseguirlos, sea a un ladrón, en la cruz, o a un paralítico, en un estanque.

Me veo a mi mismo en la historia de este hombre, pues por mis propios puntos nunca hubiera sido posible que yo consiguiera el milagro. Yo no lo merecía, pero de eso se trata este reino, Jesús entregando regalos a personas que de otro modo no podrían conseguirlo. El paralítico no tuvo que correr más rápido que los demás ni mojar sus ropas en el estanque, solo tomó su regalo con una mano y su camilla con la otra, y comenzó a andar.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com

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