En varias ocasiones he hablado de liberar la cultura cristiana, una de las mejores formas de extender el reino y colaborar con la causa de Cristo. Les presento un resumen de los artículos publicados en este espacio durante el 2005 en formato de e-book, lo titulé Cristianismo Simple, que vendría a ser el tema principal. Como los demás contenidos que publico, es libre, lo que significa que pueden copiarlo, imprimirlo y regalarlo, siempre y cuando lo hagan de forma integra y sin fines comerciales. Pueden ver más información de la licencia que uso.
En vez de gastar dinero imprimiendo en papel estos artículos, o buscar un editor para que lo haga, prefiero dejarlos rodar en la red con la esperanza de que consigan lectores para quienes sean de provecho y ellos se encarguen de compartirlo. No es un proyecto comercial, lo único que espero es que si los artículos les son de bendición los den a conocer a otros. Pueden imprimirlos, fotocopiarlos o simplemente enviarlos por e-mail. Gracias de antemano.Estaré encantado de recibir su opinión al respecto. Pueden contactarme para más información.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.