Igual que en octubre, les dejo un resumen del mes pasado (noviembre) con algunos comentarios sobre cada artículo. Los demás pueden verlos en la sección de reflexiones o listar todo lo publicado en el archivo del mes (noticias, enlaces, etc.)
Al hablar con un cristiano sensorial cualquiera sale deprimido. Son casi héroes de la fe, están constantemente con el tanque lleno, de su boca solo salen grandes testimonios. En una ocasión me atreví a confesar ante unos sensoriales que disfrutaba mucho mi fe, pero que hacia un tiempo que no sentía la presencia de Dios. ¡Por casualidad no fui crucificado!
Es admirable la habilidad Lutero para generarse oportunidades. El catolicismo de su tiempo era tan tranquilo y conformista como agua en reposo, su estrategia era agitar el sistema, creando controversias para crear oportunidades de discusión.
La conversación es un elemento inseparable del la reforma protestante. En cierto modo, Martín Lutero clavó sus tesis en la puerta de una parroquia diciéndole al papa León X: ¡Hey, León!, aquí te dejo unas cuantas ideas para que conversemos. Tú léelas y me dejas saber.
¿Cómo llegamos aquí? ¿En que momento el cristianismo dejó de ser algo simple, que podían entender los pescadores aún si saber leer para convertirse en un asunto sumamente complicado, donde hay que ser casi doctor en leyes para comprenderlo?
Mientras la novia del siglo veintiuno sea diferente a la expresión de la novia del siglo primero o esté vistiendo prendas de diseñadores famosos, hay que seguir leyendo la Biblia, el único catalogo de vestimenta que debe usar la iglesia.
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En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.