Me cansé
Rafael Pérez
5 December 2005 : 3:56 pm
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En septiembre pasado escribí unos cuantos artículos de esos que salen solos, como con fuerza, sobre lo que pensaba que era la iglesia y como decidí vivir mi fe. Realmente me cansé de muchas cosas (por eso los escribí), entre ellas las siguientes:
- Me cansé de cambiar la emisora cuando llega un hermano. Realmente es bien difícil estar sintonizando “Radio Renuevo” o buscar el CD de Marcos Witt apresuradamente para “quedar bien”; y es mucho más difícil hacerlo cuando están sonando en “la otra” emisora una de mis canciones favoritas.
- Me cansé de decir amén a petición del predicador aunque no esté de acuerdo con lo que dice.
- De creer en líderes súper poderosos que hacen reglas universales para estar cambiándolas cada cinco años. Lo que hoy es una bendición hace tres generaciones era demoníaco.
- De escuchar un genio nuevo cada siete años anunciando la última estrategia con la que ganaremos nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro planeta en tiempo record y sin mucho esfuerzo.
- Me cansé de vivir esperando las cosas que deberíamos estar viviendo hace dos mil años.
- Me cansé de escuchar y predicar sermones ideales o de resistencia: – Hermano, aguante un poco más que ya pronto Cristo viene a destruir este planeta y nos llevará a un parque de diversiones tipo Disney si nos portamos bien – (creo en el cielo, donde viviré mañana, pero también en el reino, al que pertenezco hoy).
- De usar el mismo vocabulario “evangélico” que usaban Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera durante el siglo XVI, Amén-aleluya-gloria-a-Dios.
- De usar templos como centros de gimnasia rítmica: Ahora sentados, ahora parados, ahora juntos un gloria Dios y un gran aplauso para el Señor.
- Me cansé de ser un alien o extraterrestre tratando de ganar para Cristo un planeta repugnante de gente que no conozco, ni comprendo ni soporto.
- De decir que estoy en gozo, victoria y avivamiento cuando realmente estoy triste, derrotado y sin muchas fuerzas.
Fueron muchas cosas, simplemente me cansé. Eché mano del cristianismo sencillo, tipo ABC, y empecé a vivir mi vida para Cristo y nadie más.