Se acerca el final de año y con este las celebraciones, con el punto más alto de lo que se ha llamado “El espíritu navideño”. Algunos hermanos consideran un error festejar la navidad o decorar un árbol, pues encuentran en ese tipo de cosas unos genes paganos, pero esa es otra historia, por cierto, bastante interesante.
No quiero aburrirle a ningún cristiano uno de los pocos tiempos donde de verdad la iglesia parece una familia. Solo deseo agradecerles a todos los creyentes, amigos y curiosos que durante este año le han dado un poco de vida a este espacio en la red con sus colaboraciones, comentarios y aclaraciones.
Hoy en la noche compartiré una enseñanza en mi iglesia sobre el cristianismo simple, que ha sido el tema más predominante de todo lo que compartí en este año. Espero poder hacer espacio entre celebración y celebración para preparar una versión para impresión de los artículos que considero más relevantes, con esto cierro el 2005. Bendiciones a todos, feliz navidad y nos vemos en enero.