Estuve leyendo un artículo muy bueno de Rick Lowry (pastor de Crossroads Christian Church) sobre el discipulado. Presenta la formación de nuevos discípulos como una relación, contrario al enfoque actual de las estrategias de crecimiento que lo presentan como una cadena de montaje. En vez de encerrar los discípulos dentro de un aula a mirar una pizarra, el mentor los invita a unirse a él en un viaje.
Su salón de clases era la vida cotidiana. David nos llevaba a las iglesias donde hablaba y a los salones de clases donde enseñaba. David también se aseguró de que aprendiéramos como vivía un hombre de Dios. David, su esposa, y sus hijos siempre tuvieron abierta la puerta de su hogar. Pasamos muchas tardes en su sala de estar. Ahí hablábamos y comíamos como una familia. En el proceso, aprendimos como era un hogar devoto, sin necesidad de estudiarlo en un salón de clases.
Aparte de su experiencia en ese “viaje de discipulado”, el autor presenta un plan a tres años bastante interesante:
Pueden leer el artículo completo.