Mientras investigaba los temas a incluir en una enseñaza para un grupo de jóvenes, encontré una conferencia del Dr. Julio A. Fonseca sobre la generación “Y” (Mi generación). Parte de sus ideas las incluí en la enseñanza (pueden ver la presentación). Les dejo un resumen:
Sobe todo me llamó la atención este comentario:
Nosotros, los adultos, no entendemos que el mundo ha cambiado. Los jóvenes de hoy día nos retan porque tiene el poder para retarnos. El poder viene del acceso continuo que ellos tienen a la información y el conocimiento. La tecnología, el internet, el Cable TV y el mundo globalizado les da un poder a los jóvenes de hoy día que no existía antes. Hoy día, un niño de 15 años sabe muchas más cosas de lo que sabía un ‘baby-boomer’ a los 30 años. La generación “Y” está en posición de retar, no por indisciplina, sino porque se ha criado con un conocimiento que le da poder.
Una de las tesis del conferencista es que a diferencia de las generaciones anteriores, la generación “Y” ha desarrollado más el lado derecho del cerebro, que tiene que ver con la creatividad, y no el izquierdo, que tiene que ver con la lógica. El Nintendo, MTV, y VH1 parece que nos condicionaron a esto. El sistema educativo sigue estimulando el lado izquierdo, utilizando la lectura, por ejemplo. La solución que plantea es fomentar una educación más creativa
Ya saben maestros y predicadores, a incluir colores, imágenes y formas creativas en la enseñanza, sobre todo, ¡A ver MTV!
Pueden ver la reseña completa de la conferencia.
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En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.