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Conversemos

Rafael Pérez 14 November 2005 : 12:01 am 821 Lecturas

GritandoAlguien me preguntó hace unos días las razones por las cuales mantenía este espacio en la red, después de pensarlo conseguí una razón: conversar. Si dejo algo en este lugar es porque no tengo todas las respuestas, cuando libero las ideas que tengo presas en mi cabeza ellas tienen la oportunidad de volar, de vez en cuando penetran en otros mundos desde donde regresan aumentadas, transformadas o aclaradas.

La conversación es un elemento inseparable del la reforma protestante. En cierto modo, Martín Lutero clavó sus tesis en la puerta de una parroquia diciéndole al papa León X: ¡Hey, León!, aquí te dejo unas cuantas ideas para que conversemos. Tú léelas y me dejas saber.

Nosotros, los cristianos, tenemos problemas para comunicarnos, por eso no salimos a la calle a interactuar con la gente, sino, con megáfono o tratados, a gritarles. Podemos lanzar versículos a noventa millas por hora, pero nos alteramos grandemente cuando nos devuelven el golpe, o la idea. Nadie debe levantar la mano, a menos que sea para convertirse.

Parte del protocolo no escrito en la predicación es que si alguien intenta interrumpir nuestro santo sermón pecará de irreverente. A diferencia de Jesús, quien en vez de sermonear conversaba, nosotros amamos los monólogos largos, sabemos subimos a un púlpito de caoba con la última palabra en la mano, a dar razones concluyentes que no ameritan la más mínima discusión, o las tomas o las tomas.

El mayor logro en cuando a la predicación se refiere, no estará relacionado con la hermenéutica o la exégesis, sino con la participación. Para compartir la palabra con las nuevas generaciones debemos bajar del pulpito, de nuestra nube, para ir a conversar con el pueblo. Dejar de creernos doctores, para vernos como somos, simples creyentes, con tantas preguntas como los demás y en las mismas condiciones de aprender que ellos. No tenemos la última palabra, pero podemos llegar juntos a la única verdad.

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Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com

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