Siempre le digo a los hermanos que el cristianismo es sencillo, el problema es que en dos mil años de historia hemos complicado la novia con vestidos de diseñadores famosos, una cola muy larga y multitud de accesorios.
Cada año nuestros Gianni Versace o Coco Chanel organizan desfiles para dar a conocer al mundo la nueva moda evangélica, o el nuevo modelo. Colores vivos, nuevas formas y líneas vanguardistas que serán la solución a todos nuestros problemas. Al parecer creemos que la novia perdió su encanto, por lo que hay que reducir unos centímetros del vestido, si seguimos por este camino terminaremos dejándola en minifalda.
Lutero, durante la reforma, le quito unas cuantas pulseras y le agregó otras prendas con estampados contemporáneos. Realmente hubo un cambio, por lo menos pudimos experimentar en parte lo que era una novia decorosamente vestida, para la ocasión. Al día de hoy ella puede salir al parque sin ser avergonzada, pero se pude lograr más, todavía puede recuperar el esplendor que le acompañó en sus primeros años, cuando utilizaba un sencillo traje blanco.
Mientras la novia del siglo veintiuno sea diferente a la expresión de la novia del siglo primero o esté vistiendo prendas de diseñadores famosos, hay que seguir leyendo la Biblia, el único catalogo de vestimenta que debe usar la iglesia.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.