Armar un libro — PezMundial
PezMundial

Armar un libro

Rafael Pérez 14 November 2005 : 6:05 pm 1,351 Lecturas

LibroHe estado dándole vueltas hace un tiempo a la posibilidad de escribir un libro, no me atrevo siquiera a mencionar la palabra publicar, pues por la complejidad de este punto sería un caso aparte. Tengo muchas ideas sueltas, las cuales me gustaría desarrollar extensamente, pero ahí no es que están los obstáculos, sino en la labor en sí de armar el proyecto.

Me gusta escribir tomando en cuenta dos asuntos principales, uno ministerial, que es el más importante, y otro estético, con menos prioridad pero que también me importa. Si solo tomo la primera razón bastaría con elaborar algo cristianamente pertinente y hacer malabares para conseguir un editor que se encargue del embrollo, así entregaría la palabra, sin importar el envase. El reto es dar buen contenido y al mismo tiempo servirlo en un envase apropiado. Con relación al envase se requiere más que tener algo para decir, necesito conseguir una buena forma de decirlo, y siento que todavía me falta mucho para lograrlo.

Solo dejo colgando la idea, pues no quiero tener a destiempo el compromiso moral de desarrollar un proyecto como este. Ya he conversado sobre la idea con otras personas que conocí por este mismo medio, si algún otro lector tiene experiencia en el asunto y puede compartirme otras ideas o sugerencias le estaré agradecido. Pueden utilizar el formulario de contacto o los comentarios.

Retroalimentación: Puedes usar el siguiente formulario para enviar cualquier pregunta o comentario sobre este artículo directamente al autor. (Ni tu comentario ni tus datos serán publicados.)

 

Rafael PérezRafael Pérez (Pastor)
Conoció al Señor en el Templo Evangélico de la 19 de Marzo (1989) —Azua—, sirvió durante diez años en la Iglesia de Lucerna (Asambleas de Dios) y como maestro en varias congregaciones de Santo Domingo. También ha trabajado para el Departamento de Publicaciones de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU). En Abril del 2008 comenzó junto a su familia y un grupo de amigos la Comunidad Cristiana PezMundial. Rafael es Administrador de Empresas y vive en Santo Domingo (República Dominicana) junto a su esposa Carolina.

Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com

Compártelo en Facebook:


Más recientes

Selecciones

Tres peligros en la lectura Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

El centro de la adoración El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.

Emoción con fundamento Emoción con fundamento

Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.