Hoy, mientras disfrutaba del tapón de la 27 de febrero pensaba en el obstáculo número uno que tendremos que salvar para llegar a la expresión de iglesia que alcanzará mi generación: devolver el ministerio pastoral a su condición original.
De vez en cuando quisiera tocar el corazón de un pastor amigo, de esos que están arropados en el ministerio al punto de no poder respirar. Si eres pastor y estas leyendo estas palabras me gustaría dejar la siguiente oración colgando en tu cabeza: Por más que te afanes no podrás producir lana. Mi generación no necesita pastores que se crean ovejas, los pastores de nuestro tiempo tendrán que aprender a conseguir su fruto por medio de ellas. La barrera mayor para que podamos concretar una gran expresión de la iglesia está en ceder poder delegando influencia.
Tu trabajo es poner dirección y cuidar de las ovejas, no tienes que producir leche. Hay muchos dirigentes que pueden anotar puntos, lamentablemente los únicos puntos que importan son los de los jugadores. Tus ovejas no piden mucho, solo pasto verde y cuidado personal. Tenemos que remplazar la idea del pastor lleno de lana y leche que trae fruto para el rebaño por el pastor lleno de pasto y amor que invierte su tiempo en los demás para fructificar por medio de ellos. Convertir pasto (palabra) en leche (fruto) por medio de ovejas (miembros).
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.
Los Salmos son expresiones emocionales que emanan de las convicciones de hombres muy profundos y a la vez sensibles como el rey David. Hombres que podían llorar ante la desesperación y al mismo tiempo encontrar consuelo en las firmes promesas de Dios.